Juan Carlos Heredia entrega a Enrique Moresco la distinción. :: C. A. C.
Sociedad

Una medalla para reivindicar el trabajo de la Fundación Alberti

La Unión Nacional de Escritores de España concede su máxima distinción por la destaca labor de la institución

EL PUERTO.Actualizado:

Un acto reivindicativo. En eso se convirtió la cita, celebrada el jueves por la noche, en la que la Unión Nacional de Escritores de España entregó a la Fundación Rafael Alberti su máxima distinción, la Medalla de San Isidro de Sevilla.

Enrique Moresco, en calidad de «presidente accidental» recibió el galardón de manos de Juan Carlos Heredia, presidente de la Unión Nacional de Escritores de España, entidad que reconoce «el trabajo desarrollado en pro de la obra de Rafael Alberti, uno de los más importantes del siglo XX, fallecido en 1998, cuya memoria se perpetúa a través de muchas de las actividades organizadas o impulsadas por la Fundación desde su constitución en 1994».

El regidor portuense aprovechó la ocasión para reclamar un mayor apoyo institucional para un organismo que «trabaja por y para la obra de Alberti, pero también para la literatura española en general». Moresco subrayó que desde hace algún tiempo únicamente el Ayuntamiento muestra su apoyo, una clara llamada de atención a la Junta.

El acto se cerró con una lectura poética protagonizada por Juan Emilio Ríos, Carmen Sánchez Melgar, Chus Feteira, Antonia Guerra, Lya LLovet, Julia Jiménez, Nuria Ruiz Fernández, María Auxiliadora Fonellosa y Vicente Enguídanos Garrido, procedentes del Campo de Gibraltar y la Comunidad Valenciana.

La Medalla de San Isidoro de Sevilla es la distinción honorífica más importante que concede la Unión Nacional de Escritores de España, para valorar trayectorias de escritores o de instituciones a lo largo de un período continuado de tiempo. En su edición de 2012 la Medalla fue entregada a la escritora algecireña Nuria Ruiz Fernández, en el marco de un acto celebrado en el Ateneo José Román de esa localidad. Desde esta semana, la Fundación Rafael Alberti puede presumir de llevarla en su solapa.