CÁDIZ

La Armada cuelga el cartel de 'se vende' en el 'Príncipe de Asturias'

Sigue el desarme del portaaviones en el Arsenal de Ferrol y cobra ahora fuerza su posible venta a terceros países

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La Armada española tiene intención de vender a terceros países el portaaviones ‘Príncipe de Asturias’. Se trata de una de las opciones que cobra ahora fuerza ante una posible oferta de países asiáticos o africanos. De esta forma, el Ministerio de Defensa sacaría un rédito económico con la operación y, al mismo tiempo, supondría una salida digna para esta embarcación, que ha sido la joya de la Armada durante más dos décadas. Defensa anunció el pasado 22 de noviembre la jubilación del buque tras 25 años de servicio, pero no desveló con claridad cuál sería su destino final, aunque en algunos foros se habló de desguace. Esta posibilidad, desde luego, no convence a los mandos y se apunta hacia opciones menos traumáticas.

El portaaviones abandonó el pasado 7 de febrero su base en Rota para dirigirse al Arsenal del Ferrol, donde se lleva a cabo su proceso de baja de las unidades de la Flota. La despedida del ‘Príncipe de Asturias’ se hizo con todos los honores durante una parada naval que contó con la presencia de Don Felipe y del ministro de Defensa, Pedro Morenés. En su cubierta tuvo lugar un acto militar y una exhibición de las aeronaves que han integrado su equipo táctico: helicópteros y aviones ‘Harrier’.

El proceso de baja del portaaviones durará entre seis y nueve meses, incluye el desarme total del barco. La Armada ha confirmado a LA VOZ que el trámite de desmilitarización del barco se inició a primeros de año en la base de Rota y sigue ahora en el Arsenal del Ferrol. Las mismas fuentes han confirmado que ya se han desmontado una serie de elementos, principalmente, los bienes de valor histórico, también el equipamiento para las operaciones de las aeronaves y los equipos de transmisión, así como, munición y sistemas de combate. De forma previa, la Armada hizo un inventario del material del barco y, en estos momentos, se estudia la incorporación de algunas de sus piezas a otras unidades de la Flota española. Este proceso de baja es similar al que se llevó a cabo en 2009 con dos fragatas de la clase ‘Baleares’ (F-71), que fueron sustituidas por las nuevas F-100. La Armada no ha desguazado un barco en la última década y los buques que han dejado de prestar servicio se encuentran amarrados.

Corre prisa la operación

La Armada insiste en que, una vez que culmine el proceso de baja, el portaaviones quedará listo para su enajenación, es decir, para la venta. Sin embargo, aclara que si durante el proceso de desarme hay un país interesado en su compra, se interrumpe de forma automática el desmontaje, con el fin de que el portaaviones no pierda toda su capacidad militar. Llegados a este punto, que es el que se persigue, se firmaría un convenio con el país interesado comprometiendo los trabajos de adaptación y remodelación con alguna industria española.

Es decir, la opción de compra incluye que la reconstrucción del barco para las nuevas necesidades del país comprador se haga en España. Así, Navantia, la empresa constructora de este buque, tiene estudios muy competitivos para la posible adaptación del barco a las necesidades de terceros países. La Armada insiste en que este proceso de venta no puede alargarse mucho en el tiempo, ya que un barco inmovilizado en estas condiciones «va perdiendo valor de manera progresiva».

El Ministerio de Defensa dio por finalizada la vida útil de este barco en 2012 por varios motivos. La reciente entrada en la flota del nuevo portaaviones (LHD) ‘Juan Carlos I’ dejó obsoleto al ‘Príncipe de Asturias’, cuyo mantenimiento supone un gasto de 30 millones de euros al año. El ‘Juan Carlos I’ resulta más versátil al contar con capacidades anfibias.