ESPAÑA

El asesinato de un africano causa disturbios en un barrio barcelonés

El homicidio enfrenta a grupos de gitanos y senegaleses, y los Mossos detienen a cuatro personas

BARCELONA.Actualizado:

El barrio de Besòs de Barcelona, castigado durante años por la droga y la marginalidad, permanecerá bajo vigilancia policial los próximos días. Los Mossos d'Esquadra temen que la tensión entre la comunidad senegalesa y la gitana pueda derivar en una «espiral de violencia», como la que se vivió el martes por la noche, en la que decenas de jóvenes subsaharianos se echaron a la calle, quemaron contenedores y rompieron lunas de coches para mostrar su ira por la muerte a tiros de un compañero pocas horas antes.

Tanto el Ayuntamiento de Barcelona como la Generalitat de Cataluña se apresuraron a descartar el conflicto racial como la causa del crimen y calificaron el hecho de puntual y aislado. No obstante, el consejero de Interior, Felip Puig, admitió que una expresión racista fue el detonante de la discusión entre senegaleses y hombres de etnia gitana que acabó en tragedia.

Según relataron testigos y vecinos del barrio de Besòs, uno de los más degradados de Barcelona y en el que históricamente ha habido una mayor presencia de población gitana, un grupo de jóvenes senegaleses se encontraba en la calle jugando al fútbol. Este hecho, «inicialmente inocente», según el consejero de Interior, molestó a un hombre de edad adulta y de etnia gitana, que se lo recriminó. Pidió a los africanos que pararan de jugar utilizando términos «racistas y xenófobos», según los Mossos d'Esquadra, lo que originó una batalla campal entre grupos muy numerosos de ambos colectivos. La bronca fue a más a medida que empezaron a sumarse familiares y amigos a la trifulca.

Disparos

La fatalidad llegó cuando el hombre que presuntamente hizo saltar la chispa de la pelea, todo apunta a que se trata del patriarca de la zona, subió a su casa. Allí cogió una pistola y un palo, bajó a la calle con dos de sus hijos, también armados, y efectuó varios disparos. La multitud empezó a correr.

Uno de los hijos, de 28 años, también apretó el gatillo de su arma y alcanzó a un joven de 32 años que, según varios testigos, trataba de mediar en la pelea. La víctima, Ibrahim Dieye, recibió un tiro entre el pecho y el abdomen y murió poco después en el hospital.

A las pocas horas, la Policía autonómica catalana detuvo al presunto autor material del crimen y a tres personas más, todos ellos gitanos de la misma familia y que acumulan en torno a los 60 antecedentes policiales por robo, tráfico de drogas y peleas.

Alrededor de un centenar de personas de la comunidad subsahariana secundaron ayer por la tarde una concentración de protesta por el asesinato de Ibrahim Dieye en la que portaban fotografías de la víctima y que acabó sin incidentes. La rabia, el dolor y la sed de justicia y de venganza, sin embargo, también se hicieron presentes en el colectivo, que al mediodía se tomó la justicia por su mano e incendió la vivienda familiar de los presuntos homicidas.