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El decálogo del baile flamenco, por Vicente Escudero


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El bailaor también dedicó su talento a la teoría del baile, no sólo a la práctica. Famosísimo entre profesionales y aficionados en su 'Decálogo del buen bailarín', publicado en 1951, cuando ya atesoraba a sus espaldas una importantísima experiencia. El decálogo recoge que lo primero es «bailar en hombre»; lo segundo, «sobriedad», y lo tercero, «girar la muñeca de dentro a afuera, con los dedos juntos». En cuarto lugar sitúa la premisa «bailar asentao y pastueño», en quinta posición, «las caderas quietas» y en sexta, «armonía de pies, brazos y cabeza». Dejar para los cuatro últimos puestos «estética y plástica, sin mixtificaciones», «estilo y acento», «bailar con indumentaria tradicional» y «lograr variedad de sonidos con el corazón, sin chapas en los zapatos, sin escenarios postizos ni otros accesorios».