La alcaldesa, mientras explicaba cómo habían evolucionado las tasas hace justo un año. :: M. F.
CÁDIZ

Cádiz se mantiene entre las siete capitales españolas con los impuestos más caros

A pesar de la congelación de los tributos, se cobra el máximo permitido en cuatro de los cinco gravámenes municipales

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Los impuestos municipales no suben. Ya lo anunció hace apenas un par de días el Ayuntamiento y la noticia sirvió de respiro para los contribuyentes. Pero vivir en la ciudad más antigua de Occidente sigue siendo un lujo. Ni la tasa de paro ni el envejecimiento progresivo de la población consiguen desbancar a Cádiz del 'top ten' español de la presión fiscal. Se trata de la séptima capital de provincia más cara, en lo que a tributos municipales se refiere, de un grupo de 52.

Sólo por poner un ejemplo, el Consistorio gaditano cobra lo mismo por tener una casa o un coche que el de Barcelona o el de Bilbao. Eso sí, la tasa por sacarlo del depósito cuando se lo lleva la grúa sale por la mitad. Eso se desprende del Ranking Tributario de este mismo año que dio a conocer ayer el Ayuntamiento de Madrid.

El IBI pierde posiciones

Uno de los gravámenes que mejor evolución ha tenido es el IBI. Hasta 2007 siempre se ha mantenido entre los cinco más caros de España, pero justo un año después pasó a ocupar el décimo y ahí sigue. Esta cuota depende de dos criterios, uno del valor catastral -que tras la última revisión ha ido aumentando progresivamente- y del coeficiente que aplica cada ayuntamiento.

Estas cifras colocan a la capital gaditana en una posición muy elevada en el contexto nacional, en el que se ve superada por Jaén, Lérida, Salamanca, San Sebastián o Valencia. En este caso, como en el de una veintena de ciudades más, el Consistorio cobra el máximo permitido por la ley.

El coche es un lujo

Por el contrario, el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica no ha dejado de escalar posiciones. Bien por la falta de suelo y por extensión de aparcamiento, este año se ha situado la séptima con una media de 67,25 euros anuales para los coches de hasta 12 caballos fiscales, que son los más habituales.

Hoy se pagan ocho euros más que en 2005, aunque la promesa es que no variará durante el próximo ejercicio. En relación con otras capitales, Cádiz sólo se ve superada por Castellón, Barcelona o Palma de Mallorca, donde la diferencia es de apenas un euro.

También en esta ocasión se apura el límite legal establecido en 68,16 euros. Y el esfuerzo fiscal relativo que tienen que hacer los gaditanos dependiendo de las características de la población es del 97,33%, casi un 27% más que la media española.

Aunque el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) sólo afecta a aquellos negocios que tienen una facturación de un millón de euros, la capital mantiene el tercer tributo más caro del país. Y el motivo es precisamente ese, muy pocas empresas llegan al límite mínimo de rentabilidad anual y están obligadas a abonarlo. Si el porcentaje se reparten entre pocas empresas, tal vez por eso resulte tan alto. El tipo impositivo, que oscila entre el 2,6% y el 3,7% según la categoría, es el tercero mayor, sólo superado por Almería y Pamplona.

Y si por algo se caracteriza la capital es por su tasa de recogida de residuos y depuración de aguas. Además de establecer unas tarifas distintas en función de la categoría de la calle, tiene una serie de cuotas que dependen del consumo. Estos índices oscilan entre los 14 euros si se gasta entre 25 y 40 milímetros cúbicos al mes y 56 cuando oscila entre 40 y 100. Para las viviendas que superan los 125, la factura roza los 170 euros mensuales, según el informe el Ranking Tributario.

No obstante, el Ayuntamiento ha decidido mantener las tarifas hasta ahora fijadas para el próximo año, tal como manifestó el primer teniente de alcaldesa, José Blas Fernández. Además explicó que «aunque el IPC interanual de septiembre ha subido un 2,1, el Consistorio cree conveniente volver a dejar las tasas como están desde el año 2009».

También explicó que eso supondrá un esfuerzo añadido ya que «las arcas municipales siguen perdiendo poder adquisitivo porque no se lleva a cabo una política incisiva en el tema de impuestos». Eso sumado a que cada vez hay menos contribuyentes y que la tasa que más se mantiene es la del IBI.