Las agresiones en los ambulatorios no han dejado de aumentar en los últimos años. :: LA VOZ
Ciudadanos

La prescripción de ansiolíticos aumenta la conflictividad en los centros de salud

Los médicos buscan asesoramiento legal ante la insistencia de algunos pacientes para que les receten nuevas dosis de psicotrópicos

CÁDIZ.Actualizado:

«Cuando salgas fuera te voy a coger y te vas a enterar, ya te buscaré». De esta forma se despedía M. M. de su médico de cabecera hace apenas unos meses. El motivo de su enfado es que el facultativo se negó a prescribirle por segunda vez el ansiolítico sin que le correspondiera. Las amenazas pusieron fin a una serie de insultos que el especialista decidió denunciar. Hace apenas un par de semanas que salió la sentencia. El paciente está obligado a cumplir una orden de alejamiento de seis meses y pagar una multa de 100 euros.

Los problemas de conflictividad con este tipo de fármacos empiezan a enquistarse. Tanto es así que el negarse a prescribir una nueva receta termina siendo el desencadenante de un buen número de situaciones violentas que se viven en la consulta. Cada médico de familia tiene a un grupo de pacientes que se las reclaman antes de que finalice el tratamiento. La principal sospecha de los facultativos es que puedan utilizar las dosis con fines ilícitos y traficar con ellas en la calle.

La situación empieza a preocupar hasta tal punto que la asesoría jurídica del Colegio Médico de Cádiz ha elaborado un informe para que los facultativos sepan cómo actuar. El texto explica que legalmente pueden solicitar al paciente que presenten una denuncia cuando digan que le han robado la prescripción o que la han perdido. Al fin y al cabo, sobre los especialistas pesa la responsabilidad de velar por la buena gestión farmacéutica.

La provincia sufre un alto grado de conflictividad y la prescripción de psicotrópicos tiene mucho que ver en ello. Así lo constata el doctor Gaspar Garrote, que representa a los colegiados gaditanos en un grupo de trabajo del Observatorio de Agresiones. Cuenta que no se producen apenas enfrentamientos por otro tipo de fármacos. «Es lógico, son compuestos difíciles de conseguir y se pueden vender por mucho dinero de manera ilegal». De este uso delictivo no hay pruebas, pero se puede deducir cuál es el objeto de solicitar tal número de prescripciones.

El doctor Garrote considera «fundamental el informe de los abogados del Colegio, porque da a los facultativos una base legal para saber cómo actuar». Incluso plantean la posibilidad de que puedan utilizarlo otros profesionales. En Andalucía es común que se produzcan este tipo de casos, con mayor incidencia en zonas como el Campo de Gibraltar, Jerez o El Puerto.

Más denuncias

El doctor Mario Sánchez Ledesma, delegado de atención primaria del Colegio, insiste en que «en cada cupo tienen varios pacientes de este tipo». Por lo general, «no son veinteañeros, pero ninguno pasa de los 45 años», explica y con él coinciden el resto de los profesionales consultados. También resalta que cada vez son más habituales las denuncias por este tipo de cuestiones. «Empieza a calar entre los compañeros la conciencia de que los insultos y las vejaciones no forman parte del trabajo».

Además de la presión a los facultativos, otro mecanismo que tienen para conseguir recetas es el cambio de médico. Lo explica el doctor Enrique Ramos, vocal del Colegio. Al pasar a otro cupo pueden funcionar las excusas de que se ha extraviado o le han robado la prescripción. Pero eso no dura siempre, con el sistema Diraya se puede acceder a la historia del paciente y comprobar cómo se administra el tratamiento. Otra opción es llegar fuera de hora, cuando ya no se puede acceder al sistema informático y forzar a que la receta se haga a mano.

Los productos más solicitados son el aprazolam de uno o dos miligramos y el Tranquilium de 50 miligramos. Ambos son ansiolíticos de dosis altas que también aparecen entre las sustancias ilegales que la policía incauta a muchos toxicómanos, lo que refuerza la sospecha de los profesionales sanitarios.

El doctor Garrote participa en un grupo de trabajo de la comunidad médica colegial. A la hora de analizar los motivos de las agresiones, siempre surge la cuestión de las prescripciones.

El doctor Sánchez Ledesma asegura que prácticamente todos sus compañeros se han visto presionados alguna por sus pacientes. El problema es generalizado en cada distrito.

Los pacientes que plantean problemas con la prescripción de fármacos psicotrópicos no suelen pasar de los cincuenta años. El doctor Ramos asegura que cada facultativo conoce a los suyos.