Sociedad

La voz de los duros de cine

Héctor Cantolla ha doblado más de 10.000 películas y series de televisión

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Tres secuencias imborrables. Marlon Brando y su bebé Supermán en brazos; Robert Duvall en la cima de una colina, aspirando el olor a napalm en 'Apocalypse Now'; Martin Balsam, el investigador que asciende las escaleras de 'Psicosis'. Los tres personajes tienen la misma voz. Al menos, en su versión en castellano. Héctor Cantolla (Santurtzi, 1946) calcula que en sus cuarenta años de carrera ha doblado 10.000 películas y series de televisión. Si hemos visto un largometraje con Burt Lancaster, Gary Cooper, Michael Caine, Clint Eastwood, Mel Gibson, William Hurt, Paul Newman, Burt Reynolds o Sean Connery, hemos escuchado su vozarrón.

«Siempre me han tocado tipos duros, héroes con carácter. Mi voz se prestaba a ello», reconoce Cantolla, que el próximo mes cumplirá 64 años. Mientras degusta un whisky con cola en la piscina del hotel Don Carlos, pegadito a su casa marbellí, matiza que su reciente jubilación tiene excepciones. «Sigo haciendo cositas de publicidad: anuncios de coches, el de Coca Cola Zero... Y me llaman si estrena Tom Selleck, Schwarzenegger...». Escucharle es poner en funcionamiento la memoria sentimental. Demasiadas horas frente a la pequeña pantalla: ¡Si este hombre es Sandokán, Chase Gioberti en 'Falcon Crest', Richard Chamberlain en 'Shogun', Falconetti en 'Hombre rico, hombre pobre', Mike Hammer...!

Hoy holgazanea en la Costa del Sol, pero Cantolla recuerda cuando llegó a Madrid «con una mano delante y otra detrás» junto a tres voces de postín. «Pepe Domingo Castaño, José María Íñigo y mi hermano Gustavo Cantolla, que después fue durante veinte años presentador del Telediario, hasta que Hermida impuso que los locutores tenían que ser periodistas. Los cuatro conocimos las pensiones de mala muerte. El frío y la necesidad de una ciudad donde muchos se creían que ataban los perros con longanizas». Su padre, industrial en Laredo, se había arruinado. Héctor, que a los doce años ya trepaba al micrófono de una emisora, siguió la estela de su hermano en Radio Juventud en Bilbao, al tiempo que hacía teatro y hasta probaba suerte en la canción. En 1967 se instala en Madrid y trabaja junto a Encarna Sánchez en Radio España.

Ganar el doble

Su primer 'take' o secuencia -la unidad de trabajo de los dobladores- fue en 'Simón Bolívar' (1969). «Me llamó Paco Sánchez, la voz de Marlon Brando en 'El padrino'. ¿Te interesaría doblar películas? Yo creía hasta entonces que Paul Newman hablaba castellano. Puse la voz a un centinela que decía: '¿Quién va?'. Les gustó y me probaron con los diálogos del protagonista, Maximilian Schell. Dejé la radio porque pagaban el doble».

Cantolla venía de la escuela radiofónica, pero este nuevo oficio demandaba entrega y precisión. Cuando le toca doblar a su primer protagonista, Edward G. Robinson, pierde tres kilos. En sueños, despierta a su compañero de pensión gritando frases del guión: «¡Te voy a matar!». Vive en los estudios de doblaje. Por la mañana, una película; por la tarde, una serie. De ocho a diez de la noche, con una hora para comer. Y así durante cuarenta años.

«Es un trabajo muy difícil, porque tienes que meterte en la piel de otro. Suspirar, sentir, llorar como él. Y al momento. Pero está muy bien pagado. Yo ganaba más que José María Rodero haciendo dos funciones. Don Manuel Dicenta, el gran maestro del teatro, le reprochó a su hijo Daniel por qué hacía esas tonterías de poner la voz a actores extrajeros. 'Papá, ¿cuánto ganas en dos funciones? Yo saco el doble'».

La nómina de estrellas a las que Cantolla ha insuflado vida en español resulta abrumadora. «Al que más he doblado es a Terence Hill, el de 'Trinidad': catorce ocasiones. A Paul Newman cinco veces, a Burt Reynolds cuatro, a Clint Eastwood en la saga Harry el Sucio, a Roger Moore, a Gregory Peck en su único papel de malo en 'Los niños de Brasil', Burt Lancaster, Gary Cooper en '¿Por quién doblan las campanas?'...». En una ocasión, pasaban una película por televisión con Victor Mature. «Me dije, esa voz... ¡Si soy yo!».

Héctor Cantolla ha podido conocer en persona a algunos de sus alter egos. Terence Hill le invitó a su casa en Roma; Kabir Bedi -Sandokán- le abrazó como un hermano en una fiesta malaya; Jean-Paul Belmondo se enorgullecía de su voz en castellano... La única espinita que tiene clavada es haber aparcado una carrera teatral que se inició en Madrid junto a una primeriza Carmen Maura, su pareja durante dos años en 'El último tango de Rodolfo Valentino y Marilyn Monroe'. Por amistad con los directores ha dado la cara en películas como 'Brácula: Condemor 2' y 'Como un relámpago'. Su sueño, «un Shakespeare en el Teatro Español».

Hombre lobo

No hace tantos años que todas las películas españolas se doblaban porque rodarlas con sonido directo era caro y complejo. Alfredo Landa, José Luis López Vázquez o Gracita Morales no se entienden sin sus cuerdas vocales. Pero otros actores de la época dejaron que Cantolla hablara por ellos: Juan Luis Galiardo, Sancho Gracia, Máximo Valverde, Paul Naschy cuando hacía de hombre lobo... Algún engendro hasta mejoró gracias a nuestro hombre. Como una comedieta de los hermanos Calatrava, donde los personajes recitaban el Padre Nuestro porque no se sabían el guión. A Cantolla le tocó encajar en sus labios los chistes sin gracia.

«El doblaje español es el mejor del mundo», zanja. «Lo hacemos secuencia a secuencia, una y otra vez, hasta calcar los suspiros. A diferencia de otros países, nosotros no leemos, interpretamos». Cuando ve un DVD, Héctor Cantolla siempre elige la pista doblada. «Entiendo al que prefiere las voces originales, pero el doblaje tiene un gran patrimonio desde la época de la República, y no desde Franco como siempre se dice; él lo impuso como instrumento de censura. Gracias al doblaje, la gente conoce a Hemingway, a Tolstói. ¿Llegas a casa cansado de trabajar y te vas a poner a ver una película con subtítulos? Además, ¡si las salas de versión original están vacías!».