EL MONUMENTO DEL CENTENARIO, PIEZA A PIEZA

Alegoría de la guerra

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Pocos antónimos han sido tan reveladores para nuestras sociedades a lo largo de su historia como son la guerra y la paz, y la de nosotros, por el momento que vivió, tuvo que verse reflejado en el monumento a las Cortes, ya que hace referencia a nuestra lucha por la libertad y la independencia del invasor, aunque el que retornó no desempeñó bien los ideales por los que se luchó.

Sus creadores tenían muy claro lo que querían expresar. Vemos cómo el monumento está perfectamente delimitado en dos ideas: una relacionada con la lucha (la ciudadanía en pie en defensa de sus derechos y de la Constitución), mientras la otra es con la paz, la defensa de la constitución, una economía más libre, etc. Al fin al cabo es un monumento ilustrativo, de propaganda y su lenguaje tenía que ser sencillo aunque a algunas personas haya que explicárselo.

Poniéndonos de frente al monumento, en el brazo final derecho del mismo se sitúa la figura de corte clásico que simboliza la guerra. Montado sobre un dinámico y bravo caballo con sus patas alzadas vemos un hombre con una indumentaria de guerra y un casco alado y no hay mejor imagen mitológica que el dios Marte para ser identificado con esta figura, mas en el mundo griego (Ares) que en el romano, simboliza la guerra, el tumulto, el conflicto.

Otros elementos nos identifican con claridad su carácter bélico, una es la figura que vemos en su mano derecha, donde lleva a una Victoria alada y la otra el cañón que se encuentra bajo el caballo.