Los excesos de comida rica en calorías y la falta de ejercicio son los principales causantes del exceso de peso en los niños gaditanos :: LA VOZ
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Más de 65.000 niños se alimentan mal

La obesidad infantil se ha convertido en un verdadero problema que afecta ya a uno de cada seis escolares en la provincia Un estudio médico alerta de que la dieta es poco variada y comen cantidades inadecuadas

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No es la hamburguesa del fin de semana, ni el bollo del recreo, ni la pizza de los viernes por la noche. Son los malos hábitos repetidos con una ausencia total de actividad física. Ese es el patrón común de la obesidad en una provincia que ocupa alguna de las ratios más altas de España. Los niños gaditanos comen mucho y mal y un estudio del Observatorio de la Nutrición Infantil le pone al fin cifras al problema. Se trata de 65.640 escolares que se siguen una alimentación irregular y ninguno de ellos pasa de los diez años. La situación se ha agravado en la última década hasta el punto de empezar a tomar medidas en los comedores escolares e iniciar estrategias para fomentar la alimentación equilibrada.Los datos no pasan desapercibidos. Uno de cada tres niños come muy poca variedad de alimentos y casi la mitad no llega a probar nunca las verduras, las legumbres o el pescado. ¿Se trata de pequeños caprichosos o imitan los hábitos de sus padres? El informe se decanta más por lo segundo. El psicólogo infantil Luis Torres Cardona, que ha colaborado en el trabajo, aseguró ayer durante la presentación en Sevilla que «la cesión por parte de los padres a los deseos del niño y la ausencia de normas para las comidas son las principales causas».

Tirón de orejas

En este caso, el profesional alertó de que no atajar los problemas a tiempo agrava la situación y aconseja ser «firmes y pacientes a la hora de la comida». También les dio un toque de atención al considerar que los escolares imitan lo que ven en casa y «si no hay un ejemplo por parte de los padres, jamás podrán adquirir costumbres saludables».

Al doctor Emilio de Torres, pediatra gaditano, no le extrañaron los datos cuando ayer tuvo conocimiento del informe del Observatorio de la Nutrición Infantil, que dirige la firma de Laboratorios Abbott. Hace más de 30 años que pasa consulta en la capital y asegura que nunca había habido tal cantidad de niños obesos. «Ese es el principal problema de alimentación en nuestra provincia», argumenta. El doctor De Torres cuenta que ayer mismo atendió a un pacientes de ocho años con 15 kilos de más. «No es tan raro, veo muchos casos de este tipo cada día», aclara el especialista y sobre este asunto, considera que «es muy posible que sus propios padres fomenten esos malos hábitos».

Un exceso de grasa

El verano supone un alivio. La cercanía de la playa y las vacaciones animan al ejercicio y los pequeños suelen bajar de peso. También se consume más fruta y más líquido en esta época del año. Pero luego vuelve el colegio y el frío, salen menos y cambian las carreras en la arena por el mando del videojuego.

La tasa de obesidad infantil despunta en Cádiz. El último estudio propio de la capital que aún está pendiente de su presentación lo coordina José Luis Lechuga Campoy, jefe de servicio de Endrocrinología Pediátrica del Puerta del Mar, y recoge datos tan alarmantes como que el 16,5% de los alumnos de entre tres y quince años tiene sobrepeso, o lo que es lo mismo, uno de cada seis.

En estas cifras tienen poco que ver los problemas metabólicos que causen obesidad. El 95% vive con un exceso de grasa por malos hábitos alimenticios, tal como indica el doctor Lechuga Campoy.

Habitualmente los pacientes provienen de familias con el mismo problema. El rango de edad más preocupante es el de los 8 a los 12 años. Ahí es donde resulta más necesaria la vigilancia por parte de los padres. «Algunos comen en el colegio, donde tienen por lo general una dieta variada y saludable, pero antes pueden haberse comprado un bollo industrial en el recreo y luego consumir otro a la salida de las clases. Eso no lo controla nadie», recalca el especialista.

Los que no comen

El informe sobre los hábitos alimenticios en la edad infantil también incluye justo lo contrario: aquellos que se sientan a la mesa y no prueban bocado. Es un comportamiento habitual y en ello tiene mucho que ver la relación con los propios padres. Según el estudio, un 75% de los pequeños come viendo la televisión y tarda el doble de lo habitual y en un 40% el almuerzo termina en confrontación. Para ello resulta fundamental hacer de la comida un momento agradable. Nada de enfados ni gritos, aconsejan los nutricionistas, si el chico pasa más de veinte minutos mirando el plato, es mejor retirarlo.

Otra fórmula que da buenos resultados y que aconseja el doctor Emilio de Torres es que hagan el almuerzo en un comedor escolar. Les ponen más variedad y al estar rodeado de alumnos mejoran la motivación. «Resulta muy útil para niños que están sobreprotegidos y que experimentan un bloqueo al coger la cuchara», añade el facultativo.

En cualquier caso, se recomiendan establecer normas y disciplinas en cuanto a las comidas. Respetar unos horarios y unas costumbres en la mesa resulta fundamental, empezando por los propios padres, principales educadores de los hijos.

emartos@lavozdigital.es