El debate sobre la Aduana se ha convertido en el culebrón ciudadano de todo el año 2009. / ANTONIO VÁZQUEZ
CRONOLOGÍA

El Ayuntamiento se empeña en derribar la Aduana Nueva

Presentará un requerimiento contra la decisión de la Junta de proteger éste y otros edificios contemporáneos

CÁDIZActualizado:

¿Que parecía difícil que el culebrón de la Aduana pudiera seguir? También lo era que apareciera un cuarto libro de Stieg Larsson, cuando todo el mundo daba por finiquitada la saga y ahí están los rumores y la constatación de que existe el manuscrito. O eso dice su viuda.

Bien pensado, la polémica de la Aduana ha hecho correr tantos ríos de tinta que podría hacerse una novela por entregas. El último capítulo es que el Ayuntamiento ha decidido presentar un requerimiento a la resolución publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA). No sólo por la declaración del edificio situado en la plaza de Sevilla como Bien Reconocido del Patrimonio Histórico Andaluz, sino que el recurso será contra todo el listado: junto a la Aduana, se eleva la protección de otros 27 inmuebles de la provincia (seis en total de Cádiz).

Para el teniente de alcaldesa de Urbanismo, Ignacio Romaní, si la Aduana queda en pie será para «horror y gloria» de los socialistas gaditanos. En su opinión, la idea de proteger el edificio no ha sido más que «una huida hacia delante y un intento de entorpecer el desarrollo de la ciudad que va en su propio perjuicio».

«No entendemos la predisposición de los socialistas a inmiscuirse en el desarrollo de la ciudad», agregó. Volvió a acusar de las demoras en la plaza de Sevilla a la Junta de Andalucía. «Esos retrasos nunca se han entendido ni por parte de la ciudadanía ni por este Ayuntamiento».

Por eso, el responsable municipal mantiene que la Delegación de Cultura «debe escuchar» al Ayuntamiento y por eso, ahora que «la resolución se ha hecho firme» presentaremos el requerimiento.

Último intento

No obstante, aseguró que el Consistorio seguirá trabajando en el desarrollo de la plaza Sevilla. En este sentido, lo curioso es que en la última reunión que mantuvieron las tres administraciones implicadas en el proyecto -ADIF, Junta y Ayuntamiento- no hubo reivindicación municipal para tomar una decisión sobre la Aduana. A la salida del encuentro, comparecieron ante los medios la alcaldesa, Teófila Martínez; la consejera de Obras Públicas, Rosa Aguilar, y el presidente de ADIF, Antonio González. Explicaron que tras la decisión de conservar el edificio, el Ministerio de Economía y Hacienda -propietario del inmueble- había decidido reclamar su derecho a quedarse allí, eso sí, arreglando los desperfectos ocasionados por el paso del tiempo. La palabra más repetida entonces fue consenso y buena voluntad. La alcaldesa explicó entonces que seguiría con su idea de presentar alegaciones a la decisión de Cultura, pero que ése sería el último intento. «A partir de ahí, cuando nos contesten, no seguiremos, para facilitar que las obras se hagan lo más rápido posible», lo que da idea de que dan la batalla por perdida.