Juan Antonio García, ayer en su torre de vigilancia de La Caleta. / NURIA REINA
CÁDIZ

«Me tomo mi trabajo de socorrista muy en serio»

El locutor de La Caleta, amonestado por su humor al micrófono, quiere pasar página tras volver ayer a su puesto El joven, estudiante de Magisterio, ha rescatado a cuatro bañistas este verano

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Le apodan El Ardentía por una curiosa anécdota de su etapa escolar, pero su nombre real es Juan Antonio García, aunque en La Caleta todos le conocen por Juan. Ayer se incorporaba a su torreta en la popular playa. Ha pasado dos días de descanso, pero reconoce que su móvil no ha dejado de sonar desde que trascendió su peculiar y humorístico método de dar los avisos por la megafonía y que le ha costado una amonestación verbal de su empresa a instancias del Ayuntamiento.

Juan pasó ayer todo el día pendiente de la orilla, en su posición habitual, atento a los bañistas, llegó a las once de la mañana para comenzar su jornada laboral. Acabó a las nueve de la noche.

«Yo nunca he abandonado mi puesto de trabajo, siempre que me toca estar en la torreta de vigilancia, estoy atento a los bañistas. Si se hubiera ahogado alguien mientras yo me tomaba un cubata en el chiringuito ya estaría en la calle», aseguraba ayer el popular speaker, perseguido por las cámaras de televisión, contra su voluntad, desde el pasado lunes.

Expresivo y locuaz, este joven de 25 años trabaja como socorrista desde 2006, y en ese tiempo se ha encontrado con situaciones de todo tipo, las más impactantes: las paradas cardiorrespiratorias. Sus compañeros, al pie de la torre, recuerdan que, sin ir más lejos, «este verano ha salvado cuatro vidas, por lo que no se toma el trabajo como un juego». Lo recalcan para recordar que no sólo sabe soltar bromas por la megafonía playera.

Juan considera que el episodio es agua pasada. Tras reincorporarse ayer a su tarea de socorrista, quería dejar atrás la polémica. Asegura que sólo introdujo alguna gracia «pero sin abusar, sólo a algunas horas, para no ser jartible». Ni se imaginaba la repercusión que tendría su actitud.

Ayer se encontraba más tranquilo: «Mi empresa se está portando muy bien conmigo en todo este asunto». Lo dice con un tono serio, pero acto seguido recurre al humor innato: «Si el Real Madrid no echa a Drenthe con lo malo que es, no creo que me echen a mí».

Estudiante y trabajador

Este trabajo le ayuda a costearse los estudios, de Magisterio de Educación Física. Cursa el último año de la carrera y, ante todo tiene claro que no quiere perder su trabajo: «Me como diez horas de sol al día, y lo prefiero a coger la sombrita de mi casa por estar en el paro».

Más adelante, cuando termine su función de socorrista en la playa, no descarta nada: «Si me contrataran de speaker para el Carranza, el Cádiz sube a Primera otra vez», propone El Ardentía.

Ayer, mientras vigilaba el mar, respondía sin distraer la mirada a todos los caleteros que pasaban por allí: «Cuando estés en lo más alto acuérdate de mí», le grita un bañista. «Lo más alto que voy a estar es en esta torre», contesta Juan.