Una de las jóvenes se asoma a la ventana. / R. RÍOS
su traslado estaba previsto para las 17.00 horas

La naviera fletará un ferry especial para los menores marroquíes enfermos

El SAS garantiza la buena salud de los tres jóvenes africanos, pero su consulado no permite que regresen

| CÁDIZActualizado:

Los tres menores marroquíes a los que se impidió el domingo viajar a su país por estar contagiados por la gripe A siguen a la espera en el puerto de Tarifa a que el Gobierno marroquí dé luz verde a su regreso y se les permita tomar un ferry con destino a Tánger, donde les esperan sus familiares. A los 14.00 horas de hoy finalizan las 72 horas de cuarentena y estaba previsto que embarcaran hacia su país en el primer ferri de la tarde, el que sale a las 17.00 horas.

Sin embargo, la naviera se ha negado a trasladar a los enfermos alegando que carece de camarotes estancos en los que alejarlos. Ante esta situación de bloqueo finalmente se ha decidido fletar un ferry que únicamente lleve de regreso a los menores enfermos.

Por el momento, los jóvenes siguen retenidos en la planta alta del puerto tarifeño, en una sala dispuesta para clientes situada junto a los vestuarios de la Policía y los prácticos, que quedó prácticamente aislada, ya que la Autoridad Portuaria recomendaba ayer a sus empleados no acceder a ella para evitar un posible contagio.

Los tres adolescentes, de unos 16 años, volvían el domingo a Marruecos junto a un grupo de otros 11 jóvenes marroquíes, procedentes de Sevilla donde participaban en un campamento de verano organizado por la entidad Caja Duero, llamado Ruta Ibérica que incluía viajes por España, Portugal y Marruecos. La actividad, sin embargo, se suspendió la semana pasada en Sevilla cuando el Servicio Andaluz de Salud confirmó que los tres marroquíes y otros ocho participantes españoles y portugueses padecían la gripe A.

Los jóvenes llegaron el lunes 13 a la capital hispalense procedentes de Marruecos, donde comenzaron a sufrir síntomas leves de catarro. Como no presentaban un cuadro grave, los servicios sanitarios andaluces ordenaron que volvieran a sus domicilios para recibir el tratamiento.

Sin embargo, a su llegada a Tarifa el domingo 19, para tomar el ferry hasta Tánger, la delegación marroquí se encontró con una orden de las autoridades marroquíes que prohibía embarcar en el barco Tánger Jet II, de la compañía naviera FRS, tanto a los tres menores enfermos como al resto de compañeros marroquíes, a pesar de estar libres de contagio.

Éstos últimos estuvieron retenidos durante al menos ocho horas en el puerto, hasta que se les permitió el viaje en un barco lastre de la misma compañía -sin otros pasajeros- que regresaba a Tánger, donde fueron recibidos en Marruecos rodeados por un fuerte sistema de seguridad sanitaria.

Los tres menores enfermos y un monitor del viaje, en cambio, fueron alojados en la segunda planta del puerto, donde han permanecido casi 48 horas a la espera del permiso marroquí. Fuentes de la Subdelegación del Gobierno explicaban ayer que se ha remitido al consulado alauí en Algeciras un certificado del SAS, en el que se garantiza que no existe riesgo de contagio, ya que han pasado más de 72 horas desde que los jóvenes desarrollaron la enfermedad.

Desde la Subdelegación se aclaraba ayer, además, que los jóvenes no están retenidos ni obligados a permanecer en la estación marítima de Tarifa, ya que cuentan con visado de turista y pueden abandonar el puerto si lo desean. Añade, en este sentido, que la competencia sobre estos ciudadanos recae en el consulado marroquí.

Desde la embajada, sin embargo, evitaron ayer dar explicaciones a este periódico acerca de la negativa del domingo a que los adolescentes viajasen al país africano. Ni tampoco aclararon qué resolución tienen previsto tomar para normalizar la situación de los cuatro menores.

Casi en cuarentena

Con todo, la situación en la que han permanecido en el edificio portuario de Tarifa ha sido casi el de una cuarentena: aislados en la planta superior del edificio, a la que pocos empleados del puerto se atrevían a acceder por recomendación de la Autoridad Portuaria, que sin embargo no prohibió el paso. En la sala para clientes se les habilitó colchonetas para que pasaran la segunda noche en el puerto.