El templete ocupa un lugar privilegiado en los jardines de la Alameda Vieja. / ESTEBAN
Jerez

La Alameda Vieja 'hereda' un histórico mirador de principios del siglo XX

El templete y antiguo merendero, de dos plantas de altura, se traslada desde La Cartuja a los jardines

| JEREZActualizado:

La Alameda Vieja es un enclave privilegiado de la ciudad donde se encuentran situados símbolos de Jerez tan importantes como el conjunto monumental del Alcázar. Ahora, un histórico templete-mirador de comienzos del siglo pasado y de dos plantas de altura, situado en los jardines, viene a completar la importancia de este emblemático lugar. Este innovador ejemplo de la arquitectura de hierro, que estaba situado en la Casa de Ejercicios Espirituales de La Cartuja, ha sido donado al Ayuntamiento, que ayer lo inauguró oficialmente.

El templete de fundición, a su vez, había sido entregado a la finca de La Cartuja por sus antiguos propietarios, la familia García Paz. Estos podían observar el recinto ferial desde su propiedad en las inmediaciones del parque González Hontoria, gracias al mirador. Este tipo de construcciones, muy propias de la burguesía de la época, ahora pasan a ser un privilegio de toda la ciudadanía.

La alcaldesa, acompañada del delegado de Urbanismo, dio ayer cuenta de este proyecto que ha sido posible gracias a los Fondos Estatales de Inversión Local. Las obras, que han tenido un presupuesto de 100.000 euros y se han extendido durante tres meses, han consistido en varias actuaciones: limpieza de todos los elementos previa al traslado y colocación en los jardines de la Alameda Vieja; construcción de la cimentación y peana de apoyo; montaje de la unidad en su nuevo lugar de ubicación; ejecución de la entreplanta de hormigón armado; aplicación de tratamiento protector a todo el conjunto y remate perimetral.

Todo ello para «poner en valor histórico y turístico» este elemento, tras «muchos años en la finca de La Cartuja», en palabras de la alcaldesa de Jerez. Por ello, Pilar Sánchez confió en que este monumento sea «cuidado por la ciudad, ya que es una obra muy bonita».

También esperó que «los visitantes se acerquen al lugar donde está el templete-merendero, que contribuirá a engrandecer todavía más la zona».

Ahondando en la historia de este elemento, se puede comprobar la importancia que tuvieron en el pasado para la ciudad. De hecho, era relativamente usual poseer este tipo de construcciones o reservados en las pequeñas fincas de recreo que la emergente clase burguesa jerezana se iba construyendo en las afueras de la ciudad. En este caso concreto, fue absorbida y donada a la diócesis para la construcción de la Parroquia de las Nieves.

Se trata, a juicio de los historiadores, de uno de los pocos ejemplos de la historia de la arquitectura del hierro en Jerez, donde desgraciadamente quedan pocos ejemplos.

Templetes como éste, por cierto, no pueden considerarse como arquitectura menor respecto a otras construcciones con hierro que se hacen en la ciudad, como el Mercado de Abastos o la cubierta de andenes de la estación de ferrocarril. Hay que tener en cuenta que se trata de construcciones de gran complicación y que utilizan el hierro en todo su esplendor, siendo el material predominante.

Modernismo

Para ello se necesitaba no sólo un diseño técnicamente posible, sino un concepto de arquitectura (el modernismo) así como un conocimiento del material. Estas edificaciones (donde hay que incluir también los quioscos de música) traducen hábitos hoy perdidos de relación entre ciudadanos, música, tertulias, paseos, a la vez que hicieron entrar el hierro en la ciudad e influenciaron otras construcciones. A grosso modo, son construcciones sobre zócalo elevados de diferentes materiales y forma, con una cubierta de tornavoz sobre columnillas, todo ello con una decoración basada en las formas más sugerentes del nuevo arte del XIX. A la vez, representan la aportación más importante a los jardines del XIX y XX.