lectura

El libro 'La noche trágica de Cádiz' recuerda a «la parte olvidada» de la explosión de 1947 y «busca las causas»

Actualizado:

El libro 'La noche trágica de Cádiz', del filólogo de José Antonio Aparicio, rinde homenaje a las víctimas, «la parte olvidada», de la explosión de agosto en 1947 ocurrida en la ciudad gaditana e investiga las «posibles causas» del incidente ocurrido en unas dependencias de la armada española.

En una entrevista concedida a Europa Press, Aparicio confesó que su pretensión «no fue buscar las causas de la explosión cuando comenzó a escribir en 2006», sino realizar «un homenaje a las víctimas de la explosión de las que se había hablado muy poco». Añadió que detrás de la catástrofe hay «muchas tragedias humanas», siendo ésta «la parte olvidada».

El libro cuenta con el testimonio de algunos de los supervivientes, como las religiosas de la casa cuna o algunos de los niños que allí vivía. De este modo, según el autor, se da a conocer «la dimensión humana de la catástrofe».

'La noche trágica de Cádiz', que se presenta hoy en la capital gaditana y que ha sido editado por la Diputación de Cádiz, cuenta los hechos que ocurrieron en la noche del lunes 18 de agosto de 1947 cuando explotó un almacén de minas submarinas que se encontraba donde hoy se sitúa el Instituto Hidrográfico. La explosión fue causada por 200 toneladas de alto explosivo militar, produciendo un fogonazo espectacular que se divisó desde Ceuta y una onda sísmica que se sintió en Huelva o Sevilla.

La impresión que se lleva el resto del país, según Aparicio, es que «Cádiz había desaparecido», pues «no se sabía si había sido un meteoro, un terremoto o un fenómeno natural». Esta percepción es la que llega al Palacio de Ayete donde se encontraba Franco con su consejo de ministros.

Continuó diciendo que hasta horas después no se supo que la explosión procedía de unas dependencias de la armada situadas en Cádiz, en la base de defensa submarina, donde había dos almacenes de explosivos, explotando uno de ellos, en el que se encontraba mayor cantidad de armamento.

El filólogo señaló que, tras una investigación y sumario judicial, en la que se intentó encontrar las causas de lo ocurrido, por parte de la armada y la administración, «lo único que llegaron a entender a finales de 1950 es que habían explotado las cargas de profundidad, pero no el por qué, ya que también existían minas submarinas, atendiendo a circunstancias ajenas a la naturaleza explosivo».

El libro demuestra, según el autor, que «la explosión tiene lugar a causa de la naturaleza de los explosivos, pues los militares pensaban que sólo había tinitrotolueno (TNT) y se han encontrado otras sustancias más sensibles que fueron las que provocaron el estallido».

En este sentido, afirmó que la armada «evitó responsabilidades, hablando de causas fortuitas, por lo que se decreto el sobreseimiento del caso, no encontrando culpables ni pidiendo disculpas». Sin embargo, Aparicio apuntó que «extrañamente, la armada o el gobierno, internamente, tres días después de la explosión ordenaron a los buques españoles que desembarcan inmediatamente todas las cargas de profundidad que no contuvieran exclusivamente TNT o cuya carga explosiva se desconociera, lo que corrobora la tesis que defiende el libro».

Explicó que «el TNT no explota a 95 grados de temperatura, sin embargo otras sustancias sí, como la nitrocelulosa, material del que estaban cargadas 50 cargas de profundidad alemana». Añadió que este material «a 17 grados de temperatura se descompone», pudiéndose ser «el causante de la explosión».

TEORIAS DE LA POBLACION

Aparicio precisó que en los primeros momentos del estallido circulaban por Cádiz varias teorías sobre las posibles causas de lo acontecido. Por un lado, se habló, según el escritor, de unos experimentos de los alemanes en los astilleros de Echevarrieta, de quién se decía que tenía relaciones con los nazis. Además, circuló la versión que acusaba a los elementos opuestos al régimen franquista, especialmente a los comunistas, de los culpables de las explosiones.

También, se llegó a ver una conjura atómica, la versión "más disparatada", la caída de un meteorito o una catástrofe natural. De todas, Aparicio aseguró que «la más probable» sea la teoría del accidente, pues se cuenta con documentos que niegan las dos primeras versiones. Además, advirtió que «él no pretende hacer un juicio histórico con el libro, sino recordar a las víctimas».