DESPRENDIMIENTO. Las rocas pararon contra una antena. / A. R.
BENAOCAZ

El último temporal de lluvia provoca el derrumbe de rocas en la ladera Parral

Las piedras quedan a escasos metros de unos pisos en construcción Una antena de telefonía móvil ha quedado destrozada tras la caída

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El temporal que azotó la provincia, a finales de la semana pasada no, produjo incidencias destacables en la Sierra, en cuanto a daños materiales que afectan a las personas, aunque si provocó una situación que podría haber sido mucho más desagradable de lo que resultó. En concreto, la lluvia provocó el desprendimiento de rocas en la ladera Parral de Benaocaz, echando abajo un poste de luz y una antena de telefonía móvil, cosa que ha complicado mucho más los problemas de cobertura de telefonía que ya de por si tiene el municipio.

Las piedras desprendidas, algunas de ellas con más de dos metros de diámetro, quedaron a escasos metros de unas viviendas que se construyen en la zona. Las mismas no se encuentran habitadas porque el Ayuntamiento paralizó, hace unos meses, su construcción. Se trata de un bloque de pisos de seis plantas escalonadas, quedando la última parte muy cercana a la zona del desprendimiento. Este bloque es el de mayores dimensiones del pueblo y tanto el Ayuntamiento como Ecologistas en Acción consideraron, en su momento, que ocasiona un enorme impacto paisajístico. La licencia de obra fue otorgada por el anterior equipo de Gobierno, del PSOE, y el alcalde popular, Juan María Manganas, decidió paralizar la obra porque «consideramos que no cumple con la normativa urbanística del municipio».

Esta paralización resultó bastante polémica, provocando incluso manifestaciones por parte de constructores y trabajadores, pero el alcalde entiende que «nuestra obligación es que todas las obras se ajusten a la legalidad vigente». El regidor también apuntaba entre las razones que propiciaban esta paralización que «supone un peligro para los posibles propietarios de la vivienda porque esta es una zona donde pueden desprenderse piedras», las viviendas se encuentran a escasos metros de esta zona y el muro de contención que se ha preparado «es fácil que sea superado por una piedra que venga botando», concluye Manganas.