ARTE. Además de maestría con la guitarra, El Guanté dejó cuatro imborrables estilos de soleá. / LA VOZ
Cultura

Paquirri el Guanté, los datos definitivos

Una reciente investigación apoyada en documentos oficiales desvela el auténtico origen y el final del mítico cantaor y guitarrista gaditano cuya historia siempre estuvo llena de misterio y dudas

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El 29 de noviembre de 2006, se publicó en este medio, un artículo de opinión, rubricado por Juan José Téllez, titulado Toda la verdad sobre Paquirri el Guanté. Como quiera que la susodicha noticia debió aclarar la procedencia -errónea en parte, pues atribuye el seguimiento de la pista genealógica de dicho cantaor, al musicólogo y buen amigo Faustino Núñez, cuando dichos datos fueron aportados por el que suscribe-, quisiera biografiar -en la medida de lo posible-, al ya menos misterioso cantaor y guitarrista Paquirri el Guanté.

Antes que nada, aclarar, que si no es por la previa investigación de Faustino, publicada en el estupendo libro de José Manuel Gamboa Una historia de flamenco, el presente trabajo nunca hubiera llegado a buen puerto. Faustino localiza en el periódico gaditano El Comercio a un joven Guanter de diez años, actuando el 28 de enero de 1847 en el Teatro El Balón y en donde interpretó las siguientes canciones; El Currillo, El Pescador y El Polo. Igualmente localizó otra noticia del mismo año, acaecida el 13 de septiembre, donde nuevamente el joven Guanter, actúa, esta vez en el Teatro Principal, cosa inusual para espectáculos de este corte y en donde él mismo se acompañó a la guitarra y cantó El jaleo de la Gariana, y el Polo Andaluz.

Gamboa y Faustino, que tanto montan, montan tanto, ya apuntaron, la posibilidad de que «este joven Guanter», fuera el famoso y enigmático Paquirri el Guanté, aunque lo hacía de nacencia francesa o catalana. A partir de estos valiosos da-tos, se pudo constatar en Los Padrones de Habitantes de la Ciudad de Cádiz los siguientes datos.

Apuntes biográficos

Se llamó Francisco Guanter Espinal y nació en El Puerto de Santa María en 1834 y no ejerció de guantero, como conjeturaba Fernando Quiñones, y recogido por Aurelio Sellé, sino primero de barbero, y posteriormente de marinero, al igual que su padre, llamado Mariano Guanter y nacido en Valencia en 1806 y muy posiblemente dedicado a la pesca de Bou, técnica de arrastre, muy usual en la época donde destacaron marineros levantinos.

Su madre Jacinta Espinal Torres, nació en Morón, -localidad muy vinculada al cantaor sevillano Silverio Franconetti-, aproximadamente en 1802 y se dedicó a labores de lavandería. En 1844, aparecen empadronados en la calle Sopranis (número 92, 1º izquierda) del Barrio de Santa María, aunque ya llevaban algunos años de residencia en la capital. Posteriormente viven en otros domicilios del mismo barrio, sobre todo en la calle Santo Domingo nº 55 y 150, respectivamente.

A partir de 1853, ya no se encuentran referencias de esta familia, aunque sí de su hermanastro Antonio Guanter Ruiz, marinero de profesión, natural de El Puerto de Santa María e hijo del primer matrimonio del padre, al cual localizo viviendo en 1906 en la calle Suárez de Salazar nº 16 bajo, ya solo, viudo y con 82 años de edad.

Fernando Quiñones en su conocido libro De Cádiz y sus Cantes lo suponía nacido en el siglo XVIII, con el oficio de guantero, y según sus últimos testimonios, residente en la gaditana calle Cristóbal Colón. Así mismo supuso que murió joven y en Madrid, vilmente envenenado por un marido celoso.

Con estos datos se demuestra fehacientemente que no ejerció de guantero, al menos en sus primeros años y que tampoco vivió en la calle Cristóbal Colón, aunque sí los últimas afirmaciones de Quiñones, casan sobremanera con otros asuntos ahora confirmados.

En el periódico madrileño La Ibera Diario Liberal, del 15 de mayo de 1862, publicó la siguiente noticia: «Murió en la cárcel. El popular guitarrista andaluz conocido por Paquirri, que fue envuelto en la causa de incendio y asesinato de la calle de la Paz, ha muerto, según un colega, en el calabozo en que se le encerró. Sentimos doblemente esta desgracia, pues parece ser cierto que estaba inocente del crimen que se le imputaba.Ya que de esta causa nos ocupamos, diremos que ha sido absuelta libremente la familia que en unión del citado Paquirri fue presa por creerla también comprometida en este horroroso suceso».

En la prensa

Idéntica noticia fue publicada en el periódico madrileño El clamor público, el 17 de mayo de 1862 y tres días más tarde, el 20 de mayo de 1862, en el periódico barcelonés El Lloyd Español, se hacía eco de la misma noticia. Es obvio que se trata del guitarrista apodado Paquirri, de origen andaluz, aunque no aclara en ambas noticias su localidad de nacimiento. Gozó de popularidad, en Madrid y en Barcelona, por lo que no tiene sentido que esta última, se haga eco de su temprana muerte, vía corresponsalía. Con objeto de ahondar en la noticia, se localizó el crimen imputado erróneamente a Francisco Guanter, publicado en el diario La Iberia de fecha 20 de diciembre de 1861: En la calle de la Paz madrileña, asesinaron vilmente a una niña de 12 años de edad, ahijada de la dueña de una pensión, en la que es muy posible que pernoctara nuestro desgraciado Paquirri.

El crimen fue muy comentado en la prensa madrileña, pues amén del asesinato y robo, también prendieron fuego a la víctima. En 11 de enero de 1862, el periódico madrileño El Clamor Público informó lo siguiente:

«A chirona. Estos días han sido presas seis personas, entre ellas una mujer conocida por la Farfana, un negro y una negra que vivían en su compañía, y el tocador de guitarra llamado Paquirri, contra los que resultan graves indicios de que hayan tenido parte en el crimen cometido hace pocos días en la calle de la Paz». Y Paquirri ingresó junto a los citados y varios estudiantes más encausados, en la cárcel del Saladero madrileña, establecimiento penitenciario que se encontraba enclavado frente al Convento de Santa Bárbara, en los entonces, límites de la ciudad.

Era evidente que tanto las noticias localizadas por Faustino Núñez, como los datos genealógicos y fallecimiento aportados, casaban perfectamente. Pero la investigación debía continuar su curso, hasta determinar si el fallecido en la Cárcel del Saladero en 1862, se correspondía con el señor Francisco Guanter Espinal localizado en Cádiz, o por el contrario, era otro individuo.

A tal efecto, y a través del investigador de ley y residente en Madrid Antonio Cristo Ruiz, quien buscó en los libros de defunciones del citado año, se localizaron nuevos datos en el Archivo Histórico de Cádiz y en la prensa madrileña. Tras dificultosas pesquisas, se descubrió la siguiente ficha: «Nombre: Francisco Guanter. Día del fallecimiento: 3 de marzo de 1862, Naturaleza: Cádiz. Edad: 27 años. Estado: Soltero. Profesión: Preso. Enfermedad de la que falleció: Repentina (enterrado el día 4 de marzo). Otorgó testamento: No. Domicilio: Cárcel del Saladero. Nombre de los Padres: Mariano Guanter y Jacinta Espinal (Cádiz). Enterrado en el Cementerio: Norte».

Su mejor herencia

¿Pobre Paquirri!, falleció en la cárcel de forma repentina (¿envenenado?) y acusado de un crimen que no cometió. No obstante lo anterior y pese a su temprana defunción, se nos antoja que Paquirri fue un portento flamenco, que nos legó para la historia de esta ciudad, cuatro imborrables estilos de soleá, de las cuales; las tres primeras fueron impresionadas de forma impecable por Aurelio Sellé en 1929 y 1962. Soleares que denotan propensión al baile, por su arcaísmo. Su cuarto y último estilo, fue cantado en 1922 en el Concurso de Cante Jondo de Granada por el vencedor del mismo, el Tenazas de Morón. Este estilo está considerado, como soleá apolá, pues es uno de los géneros que se utilizan para rematar o cerrar, el Polo o la Caña.

Que Paquirri, amén de cantaor, fue un guitarrista puntero, no cabe duda alguna, amén de lo escrito por Quiñones y noticias insertadas, a colación viene lo publicado por el escritor y folklorista ecijano Benito Más y Prat, en la revista La Ilustración Española y Americana de fecha 30-07-1882: «Para tocar, se han pintado solos Patiño, Paquirri, el Colirón, Patricio, Enrique el del lunar y Paco el Jerezano».

Se cierra pues un capítulo desconocido de la historia flamenca de esta ciudad. Seguiremos informando.