Toros

Triunfo de Moura y enfado de Padilla en la Feria de San Miguel de Arcos

La plaza de toros portátil de Arcos acogió ayer un festejo taurino con motivo de la Feria de San Miguel. La corrida mixta congregó a más de 1.500 aficionados. La tarde comenzó desapacible, incluso con lluvia en el primero de los toros, pero fue abriéndose conforme pasaron los minutos.

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El encargado de abrir la lata fue el rejoneador Joao Moura hijo. En el primero no obtuvo premio alguno, el astado parecía temer al caballo en lugar de embestirlo. Además, el rejoneador aceleró una faena sin hueco para el lucimiento. En el cuarto de la tarde, al igual que los restantes de la ganadería de Martellina, dio mucho más juego y el joven rejoneador cuajó una gran faena que mereció dos orejas.

El otro triunfador de la tarde fue el jerezano, Juan José Padilla, que en el primero de los suyos consiguió levantar al público de sus asientos para pedir un premio mucho mayor que el que obtuvo, una oreja.

Esto provocó su enfado e incluso se dirigió a la presidencia para mostrar su malestar, justo antes de tirar sobre el albero el trofeo obtenido, en señal de descontento. Sin embargo, el quinto de la tarde mostró la peor cara del jerezano. Con ganas, pero sin acierto. Salió de la plaza entre besos y aplausos y con su hija en brazos.

El torero con la tarde más aciaga fue Octavio Chacón que no pudo cuajar una buena faena en ninguna de sus dos intervenciones. Además, en el último tanto él como miembros de su cuadrilla se llevaron una serie de sustos que hicieron que la falta de orejas quedara en un segundo plano.

El diestro fue golpeado por el toro, dos veces. Concluyó su faena con evidente dolor. Un miembro de su cuadrilla también sufrió un percance leve, aunque espectacular.