Sociedad

Aristocracia y glamour se dan la mano en Jerez en el enlace de Martínez de Irujo e Inés Domecq

La iglesia de Santo Domingo de Jerez se vistió ayer de gala para acoger la celebración de un enlace de alto nivel: la boda del nieto de la Duquesa de Alba Javier Martínez de Irujo con Inés Domecq. El público jerezano, congregado en la puerta de la iglesia, esperaba la llegada de los novios, especialmente de ella, que apareció con quince minutos de retraso.


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Inés Domecq Fernández-Govantes llegó en un mercedes blanco y entró en la iglesia acompañada de su padre y padrino, Huberto Domecq Ybarra. Llevaba un diseño exclusivo, obra de Manuel Mota para Pronovias.

Por su parte, Javier Martínez de Irujo, con un chaqué de corte clásico de Scalper, accedió al altar con su madre María Hohenlohe y esperó a la novia en el Altar de Nuestra Señora de la Consolación.

La ceremonia fue oficiada por el reverendo Ignacio Jiménez Sánchez, párroco de la Inmaculada Concepción de Alcalá de Guadaira, y concelebrada por el reverendo fray Alexis González, párroco de la Iglesia de Santo Domingo.

El banquete se celebró en el Cortijo Martelilla Santa Isabel, servido por Alfonso Cátering, pero la decoración estuvo a cargo de la tía de la novia, Mercedes del Río González-Gordon, con ocho carpas octogonales y un diseño inspirado en el campo jerezano. Al finalizar el banquete, hubo baile y actuaron grupos jerezanos.