ÍDOLO. Joaquín Sabina en la presentación de su libro ayer en la sede de Izquierda Unida en Rota|. / CRISTÓBAL
Cultura

El poeta popular

Joaquín Sabina reúne a cientos de seguidores en la presentación de su último libro 'A vuelta de correo', en Rota

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«Joaquín eres un máquina», le gritaba un espontáneo a su llegada a la Plaza del Mercado de Abastos secundado por sus grandes amigos literatos, Luis García Montero, Almudena Grandes, Benjamín Prado y Felipe Benítez Reyes. El Sabina más popular firmó, posó y charló con algunos de sus incondicionales antes de la presentación de su nuevo libro, A vuelta de correo, en el que relata su amistad epistolar con decenas de escritores, cantantes y artistas de su círculo más cercano. En la mesa, Sabina estuvo rodeado en todo momento de sus cuatro compañeros, el famoso quinteto que ha revolucionado el verano cultural roteño gracias a sus constantes visitas. «El año pasado no pude venir a Rota porque estuve de gira con un catalán que se quedó la mitad de mi dinero», bromeaba el poeta-cantautor refiriéndose a Serrat.

En el acto, organizado por IU, no faltaron alusiones a la política. «Pensaba que me reprocharían el tema del spot pidiendo el voto para Zapatero», afirmó Sabina, quien en rueda de prensa se justificó al alegar: «es que me daba miedo la derecha y opté por el voto útil». No obstante, Sabina remató la cuestión al reivindicar una IU «renovada», del «siglo XXI».

Al inicio de la presentación, el poeta Luis García Montero dejó claro que la obra rescata el «valor fundamental de la amistad» y refleja la «correspondencia vital y literaria» que el músico mantiene con algunos cantantes y escritores muy importantes. Así, destacó que una de las claves del cantautor es que domina el «arte de conocer a sus amigos». Para terminar, García Montero leyó un soneto dedicado a un «Baudelaire con guitarra madrileña», según el literato. Tras un beso cariñoso de Sabina a su amigo, le siguió el turno Benjamín Prado, que leyó el soneto que escribió al autor de 19 días y 500 noches cuando tuvo su famoso «marichalazo»: A mi hermano Joaquín para que no se olvide. Después, le tocó intervenir a la única mujer de la mesa, Almudena Grandes, que leyó el texto que escribió a su amigo para el libreto del disco Dímelo en la calle. La novelista no dudo en afirmar que «a veces encuentro proverbios y axiomas en tus canciones», como «una bombilla en una calle oscura». Por su parte, Felipe Benítez Reyes, el último colega en intervenir repasó un «retrato en prosa» de Sabina que no se encuentra en el libro. Después de los discursos de sus cuatro amigos, Joaquín Sabina deseo al público «unos amigos como éstos», «tan listos, brillantes y seductores». Así, el protagonista de la velada reconoció que «es una maravilla que Rota sea el lugar donde veranean los poetas», a lo que las masas respondieron con vítores y aplausos ante el Sabina más popular. Estos grandes compañeros, «me sacaron del agujero negro, me dijeron que escribiera y que viniera a Rota», espetó el mítico artista. En cuanto a A vueltas con el correo lo definió como un «anecdotario poético», donde no faltan otros amigos como Eduardo Mendicutti o Caballero Bonald. Para terminar, Sabina leyó algunos pasajes, sacando a relucir viejas juergas y guiños cómplices, y remató la velada con un par de canciones de amor. «Los mejores poemas son los de cuando ella se ha ido», bromeó. Así, con ironías y chascarrillos el poeta se despidió de su público, que disfrutó sin duda con la cara más popular de este maestro de las palabras.

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