Juan Antonio Olarra Guridi, ex 'número uno' militar de ETA, cuando el martes fue trasladado a España. /EFE
según la investigación antiterrorista

Un sondeo de ETA entre sus propios presos revelaría que mayoritariamente prefieren el fin de la violencia

Los últimos golpes policiales y la presión de presos y familiares ante la puerta cerrada de la negociación con el Gobierno han podido propiciarlo

MADRIDActualizado:

¿Hay luz al final del túnel? Fuentes de la investigación contra ETA han revelado que, según un sondeo de la organización terrorista entre sus propios reclusos, la mayor parte de los presos etarras apuesta por dejar definitivamente la violencia y comenzar a negociar su salida de la cárcel.

La vuelta a la violencia de ETA ha propiciado este sondeo entre los 593 presos vinculados con ETA que existen en estos momentos -según fuentes penitenciarias-, que están repartidos por 53 cárceles españolas. El propio jefe del aparato militar, Garikoitz Aspiazu 'Txeroki', habría encargado este estudio de opinión.

Las últimas detenciones de comandos etarras en Francia y España, así como la falta de experiencia y preparación de los que conforman estos grupos, han sido una de las causas que han propiciado que desde la dirección de ETA se abriera ese debate, según las fuentes consultadas.

Un debate que ha venido suscitado también por las presiones surgidas en el interior de las cárceles y por las reivindicaciones de las asociaciones de familiares de presos, así como de ciertos sectores de la llamada 'izquierda abertzale', que se inclinan por el abandono de las armas.

Los investigadores creen que la existencia misma de este sondeo se trata de "un gesto" hacia un colectivo que había puesto muchas esperanzas en el "proceso de negociación" abierto con el Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. No en vano, los presos vieron en ese diálogo una puerta abierta a su posible excarcelación, que se cerró de golpe con el final de la tregua unilateral.

Este gesto, siempre según sostienen las mismas fuentes, es una estrategia para que a los presos les llegue el mensaje de que "se les tiene en cuenta". No obstante, en otras ocasiones las opiniones que diferían con la cúpula costaban la expulsión de los presos.

'Txelis' y 'Pakito' se bajaron

Pero no es la primera vez que ETA intenta "pulsar" el ánimo de sus presos y que un importante número de reclusos etarras rechaza los métodos violentos de la organización terrorista, aunque en algunos casos, cuando lo han hecho en voz alta, les ha costado su expulsión. La disidencia clara tuvo un inicio en 1987 con el asesinato de María Dolores González Catarain, 'Yoyes', quien decidió regresar al País Vasco desde México desafiando a la organización.

Ya le pasó a José Luis Álvarez Santacristina, 'Txelis', uno de los miembros de la cúpula terrorista desarticulada en Bidart (Francia) en 1992 y que dirigió la organización en su etapa más sangrienta, fue expulsado de la banda en 1998 tras publicar una carta a favor del abandono de las armas.

El pasado mes de diciembre "Txelis" y Kepa Pikabea, que cumplen condena en la cárcel de Logroño, fueron expulsados además del Colectivo de Presos Vascos (EPPK) por no someterse a las directrices de esta asociación y adoptar iniciativas de origen particular.

Otro miembro del 'colectivo Artapal', sobrenombre de aquella cúpula de 1992, es Francisco Múgica Garmendia 'Pakito', número uno de ETA durante 15 años, quien también fue expulsado de la banda y del colectivo de reclusos tras firmar una carta en la que apostaba, junto a otros cinco históricos de la organización, por el fin de la lucha armada. Abogaban, además, por explotar "nuestro capital y potencial políticos".