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Contra el sida

Cada dos años, más de 25.000 personas de todo el mundo acuden a la Conferencia Mundial de Sida que este año se celebra en la ciudad de México. Esta urbe colosal de más de 18 millones de habitantes acoge desde hoy, entre otros, a políticos, investigadores, profesionales sanitarios, activistas, personas seropositivas, filántropos, miembros de ONG y representantes de compañías farmacéuticas.

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Las conferencias mundiales de sida se celebran desde 1985 y constituyen los foros donde se presentan y debaten los grandes avances científicos y sociales y donde se definen las grandes estrategias frente al VIH.

Así, en Vancouver, en 1996, se presentaron los impresionantes resultados de las terapias combinadas que cambiaron la vida de las personas enfermas de sida. Desde entonces, conferencia tras conferencia, hemos constatado los ininterrumpidos avances en los tratamientos contra el sida y en México veremos los resultados de los ensayos con nuevos antirretrovirales que estarán disponibles en los próximos años en nuestros hospitales.

Pero en estas conferencias se ven otros aspectos contra los que también hay que combatir. Por ejemplo, en la Conferencia de Durban (Sudáfrica) en 2000 y, posteriormente, en Barcelona (2002) y Bangkok (2004), se hizo evidente la brecha cada vez mayor que separaba a los países pobres de los ricos, lo que fue el detonante de un movimiento mundial que está teniendo resultados espectaculares. En el momento actual, más de tres millones de personas de países en desarrollo están recibiendo terapia antirretroviral. Bien es verdad que hay otros siete millones que la necesitan, pero también es cierto que hace cinco años, en 2003, sólo 300.000 de esas personas se trataban.

Desde una perspectiva más amplia, la colaboración con los países latinoamericanos en materia de salud constituye una línea de trabajo del Departamento de Sanidad a través de la cual médicos de Chile, Perú, Cuba y Colombia reciben formación en Euskadi en diferentes áreas de salud, y próximamente podremos ampliar esta colaboración también a México.

La Conferencia Mundial de Sida va a tener también que dar respuesta a los nuevos retos planteados en el mundo occidental sobre salud sexual. El abandono del sexo seguro nos ha conducido a una situación preocupante en las infecciones de transmisión sexual y el VIH. Por ello, habrá que explorar nuevos caminos y diseñar programas y estrategias innovadores para lograr una actividad sexual sin riesgos. Y estoy pensando especialmente en los chicos y chicas que cada año inician su actividad sexual.

Al celebrarse este año la conferencia en México, todos los temas relacionados con la realidad de los países latinoamericanos van a recibir una atención especial. Este evento nos va a permitir conocer de primera mano la realidad de personas que hace sólo una década se encontraban a miles de kilómetros de distancia, pero que ahora conviven con nosotros. Y no solamente de Latinoamérica, sino también de África o Europa del Este.