DESCUELGUE. Estado del cableado eléctrico y teléfonico en las obras de Sopranis, 1. / VÍCTOR LÓPEZ
CÁDIZ

El promotor de Sopranis,1 justifica en la falta de un permiso que no haya enterrado los cables de la obra

«Llevo seis meses esperando a que el Ayuntamiento me dé la licencia para cavar una zanja», afirma Enrique Arroyo Los vecinos, preocupados por la poca altura de las líneas

EVA SAN MARTÍN
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El empresario responsable de los trabajos en la vivienda de la calle Sopranis, 1 afirma que no entierra el cableado eléctrico de las obras porque lleva «meses esperando un permiso del Ayuntamiento». «Llevamos seis meses pendientes de una licencia municipal que nos permita soterrar los cables», afirmó ayer Enrique Arroyo, el propietario del Servicio Inmobiliaria de Gestión SAEA, que lleva a cabo las obras.

Los conductos eléctricos y de teléfono de los trabajos cruzan la calle Sopranis y la colindante Cristo de la Sentencia, y trepan por las fachadas exteriores del edificio. Algo que hecho saltar las alarmas de algunos de los vecinos del barrio de Santa María, donde se llevan a cabo los trabajos.

«Es peligroso pasar por aquí y el riesgo se incrementa para los niños, que en cualquier momento pueden agarrar los cables», decía Gema, de 35 años, una vecina de Santa María.

Sin embargo, Arroyo negó ayer este extremo. «Las obras se llevan a cabo con todo el sistema de seguridad necesario. No es cierto que haya peligro para la gente», alega. Pero no descarta que algunos tramos del cableado se hayan podido «desprender» de su posición original. Aunque, afirma, «en ningún caso se trata de conductos de electricidad», sino de cables telefónicos. Y esto, «elimina el supuesto peligro», subraya. Además, Arroyo apunta como causa de los desprendimientos de parte de la línea «los últimos vientos de este fin de semana».

Este domingo, en la calle Sopranis aún podían verse tramos de la línea de teléfono a menos de un metro de la calzada por donde pasean los ciudadanos. Ayer, la empresa se encargó de reforzar la sujeción de los cables de eléctricos y del teléfono, que recorren esta zona.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Vecinos de Santa María, José Rodríguez, cree que ha habido falta de previsión. «Lo lógico habría sido que la empresa hubiera enterrado los cables mientras que avanzaban las obras», afirma. «Todo el mundo sabe que el Ayuntamiento prohíbe totalmente abrir la calle durante los meses de verano», concluye Vázquez.

Las obras de reforma del bloque de viviendas de cinco alturas se están ejecutando a escasos 50 metros de la plaza de San Juan de Dios, sede del Ayuntamiento de Cádiz. Precisamente el sitio de donde el promotor espera que lleguen las licencias, que según afirma, necesita para abrir la zanja que permita enterrar los cables.

esanmartin@lavozdigital.es