TRIBUNA

En Cádiz la candela de Amnistía Internacional arde desde hace 30 años

Rafael Alberti, Carlos Edmundo de Ory, José Manuel Caballero Bonald, Fernando Quiñones, Pilar Paz, Carlos Álvarez, Ángel García López, Rafael Soto Vergés, Fernando Puelles, Jesús Fernández Palacios, Ana Rossetti, Rafael de Cózar, Juan José Téllez Rubio, Manuel J. Ruiz Torres, Rafael Ramírez Escoto, José Mateos, José A. Bablé Fernández, José Manuel Benítez Ariza, Carlos Jiménez y Mercedes Escolano. Veinte autores, ordenados por su fecha de nacimiento, de 1902 a 1964, aportan el regalo de su palabra a un libro de pequeño formato, Escalera de Incendios (20 textos de autores gaditanos), editado en 1988 con diseño de Patricio Carretié. Es el documento más antiguo que el Grupo Bahía de Cádiz de Amnistía Internacional ha podido localizar de su historia local. Las de estos poetas, algunos ya ausentes, son palabras mayores, y generosas, que no necesitan presentación.

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La renovación generacional ha ido variando los nombres de las personas que desde Cádiz han unido su voz y su trabajo por la defensa de los derechos humanos en el mundo durante los últimos 30 años, que son los que ahora se cumplen desde la legalización de Amnistía Internacional en España.

Fundada por el abogado Peter Benenson, poco después de publicar, el 28 de mayo de 1961, el artículo Los presos olvidados en el diario The Observer de Londres, Amnistía Internacional es en la actualidad una organización con casi dos millones y medio de socios en todo el mundo (el 56% mujeres). A 29 de febrero de este año, la Sección Española la integrábamos 48.662 personas y en la provincia de Cádiz, a finales de abril somos 617 miembros y la tendencia es ascendente.

A los 16 años de su nacimiento, en 1977, Amnistía Internacional recogió el Premio Nobel de la Paz por su labor en defensa de los derechos humanos. En España hubo que esperar a las primeras elecciones democráticas para que el Consejo de Ministros legalizara nuestra organización, el 10 de febrero de 1978.

Artistas como Juan Genovés, Miró y Oteiza, brindaron su colaboración desde el primer momento a Amnistía Internacional, organización que sufrió en sus inicios varios ataques de los ultras, el más serio fue el cuarto, cuando un artefacto incendiario causó graves daños materiales, aunque no víctimas, en la oficina de Amnistía Internacional en Madrid.

Nuestra tarea comenzó con los presos de conciencia. Materia de trabajo todavía en todo el mundo y que aquí continuamos, con el apoyo de la Asociación de la Prensa de Cádiz, para lograr la libertad de un grupo de periodistas encarcelados en Cuba. Una colaboración que resultó muy positiva en el caso de Alí Lmrabet y otros periodistas a quienes se había privado de su derecho a la libertad de expresión. El esclarecimiento del asesinato de Anna Politkovskaya es una causa abierta para nuestra organización.

Según aumentaba el número de miembros y colaboradores, se extendía la labor en demanda de juicios justos como el conocido caso Pinochet, que nos reunió tantos miércoles en la gaditana plaza de San Francisco hace casi diez años. En el mismo sentido destacamos las acciones iniciadas en 1996 por Amnistía Internacional a favor de crear la Corte Penal Internacional, aprobada por Naciones Unidas dos años después y ya ratificada por 105 países, entre ellos España, que lo hizo en 2002.

La erradicación de la tortura y los malos tratos es otro de los empeños que junto a la abolición de la pena de muerte, dan sentido a nuestro trabajo en el mundo; los españoles Paco Larrañaga en Filipinas, Joaquín José Martínez o Julio Mora, condenados en Estados Unidos, son ejemplos vivos de la tarea de Amnistía Internacional, como lo son Amina y Safiya, condenadas a morir lapidadas y que salvaron sus vidas gracias a las miles de firmas recogidas en todo el mundo. La Diputación y varios ayuntamientos de la provincia aprobaron la propuesta del Grupo Bahía de Cádiz y a comienzos de esta década se adhirieron a la Liga Mundial contra la Pena de Muerte. A las misiones universales de Amnistía Internacional, como la petición de «justicia y no venganza» cuando tras el 11-S, tras un terrible crimen contra la humanidad, Estados Unidos puso en marcha medidas que recortaban las libertades individuales, o el trabajo para erradicar la violencia contra las mujeres; para defender los derechos de las minorías sexuales y de la infancia; el control del comercio de armas, o la protección a los defensores de los derechos humanos, se han venido a sumar en los últimos tiempos nuevos frentes de trabajo: la pobreza, como consecuencia de la violación de los derechos humanos, del uso de la fuerza que priva a las personas de sus derechos más primarios: la salud, la educación, la vivienda, el trabajo y hasta la propia familia.

En España Amnistía Internacional ha trabajado por la libertad de personas secuestradas por ETA, como fueron los casos de José María Ryan, asesinado por la banda terrorista, o Javier Rupérez, que concluyó con más suerte. Nuestra organización también solicitó la liberación de José María Aldaia, José Ortega Lara y Cosme Delclaux y condenó sin reservas los asesinatos de Gregorio Ordoñez, Francisco Tomás y Valiente o de Miguel Ángel Blanco, entre otros.

En Cádiz, el Grupo de Amnistía Internacional además de participar en los programas citados, ha creado un espacio propio y singular, «Candela y Espino», un premio que desde 2007 se otorga a las letras del Carnaval que mejor contribuyan a difundir el conocimiento y defensa de los derechos humanos, con una sólida y excelente acogida que agradecemos tanto a la Asociación de Autores del Carnaval, como a las agrupaciones, artesanos y medios de comunicación que colaboran para que sea una realidad.

Ahora, cuando nos acercamos a la celebración de nuestros primeros 30 años en España con un encuentro que tendrá lugar a mediodía del domingo día 15 de este mes de junio en la Glorieta Ingeniero La Cierva, en la capital gaditana, el Grupo Bahía de Cádiz quiere agradecer a todas las personas que durante todo este tiempo han unido la fuerza de su voz a nuestro trabajo para conseguir los objetivos que perseguimos de defensa de los derechos humanos.

A todos, gracias. Esperamos que cuantos han colaborado con Amnistía Internacional en estas tres décadas vengan a compartir un poco de su tiempo con los socios actuales el día 15 de junio en Cádiz y así ayudar a mantener encendida la vela que, en palabras de Benenson, «no arde por nosotros, sino por todos aquellos a los que no conseguimos sacar de prisión; por los que fueron abatidos, torturados, secuestrados o víctimas de desaparición. Para eso es la vela ».