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Publio López Mondéjar reivindica un Centro Nacional de Fotografía

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«A diferencia de otros países de nuestro entorno, todavía carecemos de un Centro Nacional de Fotografía», se lamentó el historiador Publio López Mondéjar (Casasimarro, Cuenca, 1946), quien ingresó ayer en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con el discurso La fotografía como fuente de la memoria. «Ante la ausencia de una decidida política institucional en este campo, provocada por el ascenso imparable de los provincianismos, urge la tarea de elaborar un informe exhaustivo sobre la situación de los dispersos archivos fotográficos del país y sus más apremiantes carencias», dijo López Mondéjar durante una intervención nada complaciente.

Admirador de la fotografía testimonial, de la fotografía documental, de la fotografía y los fotógrafos realistas, al historiador conquense le indignan los fotoartistas, «unos señores que desprecian su profesión y manipulan la realidad pretendiendo que todo lo que trastocan se convierta en arte». El historiador conquense, que ocupará la vacante dejada por Julián Marías, define la fotografía como «un lenguaje honesto al que es preciso mucho empeño para torcerlo, para obligarlo a mentir».

Admirador de Massat, de Alfonso, de Cualladó o de Cartier-Bresson (entre otros muchos), coloca encima del altar a Pablo Gómez, «un artesano que nadie conoce y al que todos los que estamos en esto reverenciamos», subrayó. «Tengo debilidad por la gente humilde que hace bien, y a veces extraordinariamente bien, su trabajo».

En su añorado Museo Nacional de Fotografía tendrían cabida los fondos dispersos que existen en el país, pero también serviría como dinamizador de exposiciones, talleres y publicaciones.