'BEATS'. Los músicos Sean Booth y Rob Brown. / LA VOZ
Cultura

Electrónica plena

El dúo británico Autechre publica un noveno álbum convertido en una de las cita ineludibles del 'techno' actual


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A pesar de que ellos mismos reconocen no confiar en el techno tanto como lo hacían hace unos años, el dúo británico Autechre ha aceptado el reto de liderar la permanente oxigenación de las coordenadas creativas del estilo. Su más reciente entrega se llama Quaristice (Warp - Pias Spain, 2008) y asume de forma implícita tal responsabilidad erigiéndose desde ya en una de las citas obligatorias de la temporada electrónica. La música de Autechre vuelve a alcanzar cotas definitorias mediante una formulación que conjuga beat y abstracción, composición e improvisación, estructura y dilatación, y cuyo plural enfoque sintetiza la cara más ágil, en absoluto displicente, de las formas y modelos que el dúo británico ha ido ajustando desde su arranque discográfico de la mano del espléndido Incunabula (1993).

Sean Booth y Rob Brown han definido la carrera de Autechre desde el criterio de la exigencia. Para ellos mismos primero, pero también para sus oyentes. Su discografía navega por terrenos arriesgados, no recomendados para aficionados pusilánimes, donde el timón ha sabido llevarse con rumbo, respondiendo a sus propios mapas creativos pero también al contexto social y artístico en el que surgían y al cual espoleaban. Amparados y cuidados por su sello discográfico de siempre, Warp, Autechre plasmó su compromiso en obras esenciales de la electrónica inteligente de los tres últimos lustros -de Amber (1994) a Untilted (2005) pasando por Tri-Repetae (1995) o LP5 (1998)-, abordando la siempre espinosa evolución, tomando como guía la indagación y la disección, sin depender de las exigencias del mercado y salvaguardando a toda costa su autonomía y personalidad. Ello les ha otorgado una consensuada cuota de admiración procedente tanto de público como de crítica, hasta el punto de consolidarse como uno de los proyectos más irrefutables y activos del territorio electrónico, al lado de otros referentes como Aphex Twin.

En Quaristice, Booth y Brown han priorizado su instintiva espontaneidad dando espacio y lugar a un método de grabación en directo que ha dotado de una resolución más instantánea a su música sin perder ni un ápice de rigurosidad ni imprevisibilidad. Influenciados por los procesos de producción del hip hop, sus 20 cortes -una cifra inédita en anteriores álbumes y que refleja su actual afán diversificador- requieren plena implicación tanto en sus dominios rítmicos como en los espacios reflexivos abordados en la fase final del álbum. Áreas alejadas de la caótica agresividad del sobresaliente Confield (2001) e inmersas en un estado más templado y ambiental. Territorios que definen a la perfección el dulce estado creativo del dúo de Manchester, activistas antes que supervivientes de una parcela electrónica que tiene garantizado su latido y plenitud presente gracias a obras como Quaristice.