POR EL SUELO. Óscar Hortas se lanza a la hierba para despejar un balón ante la internada del ex puertorrealeño Abel Calatayud. / ÓSCAR CHAMORRO
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Oportuno triunfo de un Arcos que agrava la crisis del Puerto Real

Benjamín encarriló el choque a los 6 minutos con un trallazo desde 25 metros Lancharro Aranda anuló un gol a los verdiblancos en la segunda mitad

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Todas las derrotas escuecen, pero la situación empeora cuando se producen de forma consecutiva. Tres lleva el Puerto Real en las tres últimas jornadas, ante Villanueva, San Fernando y ayer en Arcos, una situación que ha provocado que el equipo que entrena Rafael Escobar haya perdido su condición de líder y que la moral de los jugadores empiece a resentirse.

No obstante el equipo, tanto ayer como en las demás ocasiones, nunca perdió la cara al encuentro y demostró esa ambición que lo ha caracterizado a lo largo de las quince jornadas que se llevan disputadas.

Muy pronto llegó el jarro de agua fría para los de la Villa. Apenas se llevaban disputados seis minutos del encuentro cuando Benjamín adelantaba a los suyos con un zapatazo desde fuera del área que se colaba por la escuadra sin que Manolo Bocardo pudiese hacer nada para evitarlo.

El tempranero tanto arcense espoleó al conjunto que entrena Ángel Oliva, que llegaba muy necesitado a esta cita y que veía muy clara la posibilidad de enmendar su situación con un triunfo de vital importancia. Fueron los mejores minutos locales, en los que el control del juego y las ocasiones -sin demasiado peligro- tenían un solo color.

El Arcos sabía de las dudas de su rival, y no dudó en tirar de oficio para controlar la situación. El Puerto Real iba saliendo de su letargo conforme pasaban los minutos, aunque el mayor atino local hacía que la meta de Melli apenas se viera sobresaltada.

Cambiaron las tornas

La entrada en la caseta sirvió a los puertorrealeños para despertarse de su letargo. El cuadro verdiblanco saltó al campo con una cara completamente distinta y a punto estuvo de cambiar el sino final del encuentro, sobre todo en los primeros veinte minutos. Un balón a la escuadra y otro al palo fue el resultado del mayor empuje visitante, que entraba muy bien por las bandas y que veía como, una y otra vez, sus acciones ofensivas morían sin encontrar premio alguno. Para colmo de males, los de la Villa vieron como Lancharro Aranda anulaba un gol a Rafa Caro.

La otra cara de la moneda, la del Arcos. Cuando estaba más cerca el empate, José Vicente derribaba a Benjamín dentro del área y el penalti lo transformaba Henares, que se estrenaba como goleador y hacía el segundo, que a la postre sería el definitivo.