Francisco Javier García Gaztelu, 'Txapote', primero por la derecha, ayer en la Audiencia. EFE
diez más que la petición fiscal

'Txapote', condenado a 82 años de prisión por el asesinato de Ferando Múgica

Francisco Javier García Gaztelu ya había sido condenado a 50 años de cárcel por el asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997

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La Audiencia Nacional ha condenado a 82 años de prisión -diez más que la petición fiscal- al ex dirigente etarra Francisco Javier García Gaztelu, Txapote, por su participación en el asesinato del dirigente socialista Fernando Múgica, en febrero de 1996 en San Sebastián. En una sentencia que ha sido publicada hoy, la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional condena además a Txapote a seis años de alejamiento de San Sebastián, localidad en la que perpetró el asesinato, o del lugar donde residan los familiares del fallecido, una vez que sea excarcelado.

García Gaztelu, que ya había sido condenado a 50 años de cárcel por el asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997, ha sido ahora condenado por un delito de atentado frustrado -intentaron anteriormente asesinar a Múgica-, otro consumado, robo y falsificación. El tribunal -que también le condena a indemnizar a los herederos de la víctima con 300.506 euros- acuerda además deducir testimonio de la comparecencia como testigo de Iranztzu Gallastegi, compañera sentimental y de "comando" de Txapote, por si su conducta "es constitutiva de un delito de desobediencia por su reiterada negativa a declarar" en el juicio.

Del mismo, la Sala decide remitir a la Fiscalía de la Audiencia Nacional el testimonio de las manifestaciones que hizo en la vista el abogado del acusado, Alfonso Zenón, por si fueran constitutivas de un delito de calumnias o injurias al tribunal. En su alegato final, el letrado denunció que no se había reconocido el derecho de defensa del acusado, y que cada vez que él pedía la palabra el presidente, Alfonso Guevara, se la había negado. Guevara, al que Txapote llegó a llamar durante el juicio "monigote de circo", ha sido ponente de esta sentencia en la que se declara al acusado responsable en concepto de autor de este atentado "por la participación directa, material y voluntaria que tuvo en su ejecución". "Es él (...) el verdugo de Fernando Múgica Herzog, al que mata", destaca la resolución.

A juicio del tribunal, este atentado "denota además la vileza y cobardía no sólo de la mano criminal, sino también de los restantes integrantes del grupo 'operativo' y por extensión, atendida la estructura jerarquizada existente en ETA, de los responsables o directivos que en su anonimato ordenan dar muerte a un ser humano como expresión de ataque al Estado de Derecho". El tribunal considera probada -basándose en "la declaración contundente de José María Múgica", hijo del fallecido- la participación "absolutamente protagonista" de Txapote en el asesinato del dirigente socialista.

El hijo de Fernando Múgica reconoció al acusado "sin género de dudas" como uno de los dos terroristas con los que se cruzó -García Gaztelu y Valentín Lasarte- y que le encañonaron cuando se dirigió al lugar en el que había oído la detonación del único disparo que acabó con la vida de su padre.

Relato de los hechos en la sentencia

Según la sentencia, cuando Txapote huyó junto a Lasarte a Francia el ex dirigente de ETA Juan Luis Aguirre Lete les presentó a Gallastegi como nueva componente del "comando Donosti". Lasarte, Aguirre Lete y Gallastegi ya han sido condenados por su participación en este atentado.

Aguirre Lete, siguiendo las instrucciones del ex responsable del aparato militar de ETA José Javier Arizcuren Ruiz, Kantauri, les pidió entonces que regresaran a España "a manera de realizar de manera inmediata una acción contra la vida de Fernando Múgica". Los tres miembros del "comando" cruzaron la frontera en enero de 1996 y se instalaron en dos pisos situados en las localidades guipuzcoanas de Astigarraga y Andoain. Posteriormente, Gallastegi y Txapote se pusieron en contacto con el ya fallecido José Luis Geresta, Oker, para pedirle que les facilitara un vehículo.

Tras conseguir el coche, propiedad de un familiar de Geresta, los dos etarras acordaron atentar contra Múgica el 5 de febrero de 1996. Sin embargo, ese día, tuvieron que desistir de la acción al no aparecer la víctima y al día siguiente volvieron a intentarlo. Mientras se dirigían a San Sebastián, el coche conducido por Oker chocó contra otro en la carretera, pero a pesar de ello continuaron su trayecto. Tras llegar a la calle de Arrasate, Lasarte y Txapote se bajaron del coche y se encaminaron a las inmediaciones de la calle del Buen Pastor donde, tras unos minutos de espera, se cruzaron con Múgica en la misma acera.

Lasarte se colocó en la acera contraria para cubrir la acción, mientras que Txapote se aproximó a la víctima por la espalda y le disparó en la cabeza a muy corta distancia. En su huida, y tras encañonar al hijo de la víctima, los terroristas se dirigieron hacia Lasarte y allí les divisó una patrulla de la Ertzaintza. Geresta se detuvo en el cruce de las calles del Kalbario y del Mayor y, en ese momento, Lasarte y Txapote rompieron la luna trasera del coche y comenzaron a disparar contra el vehículo policial, por lo que los ertzainas dejaron de perseguirles.

A continuación, Geresta cruzó el vehículo en medio de la calzada para logra detener a un coche que venía en sentido contrario y, tras amenazar con sus pistolas al conductor, los etarras se apoderan del turismo y se trasladaron en él a Andoain, donde permanecieron escondidos en el piso que tenía allí el comando. Esta es la segunda condena a "Txapote", recientemente condenado a 50 años de cárcel por el secuestro y asesinato de Miguel Angel Blanco, desde su entrega temporal por Francia.

Causas pendientes de 'Txapote'

Está todavía pendiente de ser juzgado por el asesinato del dirigente del PP de San Sebastián Gregorio Ordóñez el 23 de enero de 1995, hechos por los que se enfrenta a una pena de 30 años de prisión, los asesinatos del jefe de la Policía Municipal de San Sebastián Alfonso Morcillo (1994) y del brigada del Ejército Mariano de Juan Santamaría (1995), así como por el atentado contra el cuartel militar donostiarra de Loyola ese mismo año.