Centro de Interpretación del Doce
Centro de Interpretación del Doce - a. v.
sociedad

El 30% de los centros de interpretación de la provincia ha cerrado

Un estudio de la UCA aborda el fracaso de estos equipamientos, en los que se invirtieron 37 millones en plena crisis, por falta de una buena planificación

Jesús A. cañas
Actualizado:

El de los centros de interpretación de la provincia es un ejemplo (otro más) de esa España de vacas gordas, supuesto progreso y derroche sin control. No había ciudad que no quisiera su centro de interpretación. De lo que fuera. Costara lo que costara. Lo importante es que fuera muy moderno, con mucha tecnología, buena arquitectura; efectismo, a fin de cuentas.

Pero, de pronto, alguien preguntó quién pagaba todo esto y vinieron los problemas. Ya no eran tan modernos cuando le aparecieron las primeras goteras, cuando las pantallas táctiles se quedaron como cajas tontas inservibles.

Ya, repentinamente, nadie consideraba tan importante interpretar qué era el Doce, el parque natural de turno o el yacimiento arqueológico que tocaba. Se reventó otra burbuja que también existió, la de los centros de interpretación.

Manuel Arcila Garrido y José Antonio López Sánchez, profesores del Departamento de Historia, Geografía y Filosofía de la Universidad de Cádiz, lo saben bien. Recientemente han publicado un estudio científico que pone el dedo en la llaga.

'Los centros de interpretación como motor de desarrollo turístico local, ¿un modelo fracasado? El caso de la provincia de Cádiz' es el título de un informe que pone sobre la mesa varios datos reveladores: el más destacado es que de los 79 centros que tiene la provincia, el 67,8% sigue abierto, mientras que el resto echó el cerrojazo.

Y por si quedaba alguna duda, Arcila como profesor titular del área de Análisis Geográfico Regional reconoce que el número de centros que tiene la provincia, en la línea con lo que ocurre en el resto de Andalucía, es «excesivo».

«Hubo unos años en los que proliferaron como hongos, sin coordinación», añade. Lo cierto es que el informe se enmarca en el trabajo que llevan realizando ambos investigadores desde años en gestión cultural y turismo sostenible, justo lo que no parecen ser los centros de interpretación de la provincia.

Sin embargo, Arcila aclara: «Los centros de interpretación son un buen instrumento para explicar la realidad». El problema vino por la falta de control. Así, como dato significativo, el elevado número existente hace que haya supone «una media de 1,7 centros por municipio distribuidos por toda la geografía gaditana».

En cualquier caso, son El Bosque y Cádiz los que encabezan el ranking en número. La capital se lleva otro honroso mérito en este estudio, de los cinco centros de interpretación que tiene, tres estaban cerrados en el momento del estudio.

Así, se contabilizaron como tal el del Doce, el Columbario, la Factoría de Salazón, la Casa del Obispo y el Teatro Romano. De ellos, hoy por hoy, solo consta que esté abierto el recién inaugurado Teatro Romano y el anexo al Oratorio de San Felipe.

Las cifras para la reflexión se encuentran en que solo el 21% de los centros está abierto desde antes del año 2000. La mayoría abrió después de 2006 (el 60%), justo coincidiendo con el inicio de la crisis económica. De hecho, tal y como resalta el informe, solo en 2010, con la recesión bien iniciada, se inauguraron 10 equipamientos de este tipo en toda la provincia.

Hoy, de ese 'boom' de los últimos seis años, el 13% no ha resistido. De hecho, se citan casos especialmente llamativos como el centro del Teatro de las Cortes de San Fernando, que cerró al tiempo de su apertura por falta de recursos para su mantenimiento.

De hecho, ese es el principal problema que muestran este tipo de espacios y que les ha llevado al fracaso. De un lado, la falta de planificación integrada con el entorno, de otra la falta de visión de futuro en su gestión. «Se asignaron muchos más recursos para la inversión inicial que para su funcionamiento, lo cual ha provocado el cierre de un número considerable», reconoce el estudio.

Además, todo ese despliegue de los últimos seis años llevó a la administración pública a gastarse unos 37 millones de euros, la mayor parte del dinero, procedente de Fondos Europeos. Esa suma, como detalla el informe, es aproximada según informaciones publicadas en medios o en el BOP, por lo que puede ser un importe incluso mayor.

De hecho, la mayor parte de los centros de interpretación que existen son públicos y gratuitos. De hecho, de los que son privados, la mayoría se mantienen abiertos. Esta tendencia de apertura de centros de interpretación «desproporcionada», se suma a un importante problema en esta tormenta perfecta: la falta de difusión en la red. Así, de los 79 centros, solo 20 tienen web propia y un clamoroso 30,4% no tiene ni siquiera referencias en la red. De los que existen en internet de una forma u otra, solo el 38% informa de sus horarios.

En cualquier caso, no todos los datos invitan al pesimismo, el centro de Baelo Claudia o la Fábrica del Hielo de Sanlúcar son los que más visitas reciben y mejor parecen marchar.

Es más, la voluntad de Arcila y López es conseguir que los centros sean posibles. Así, proponen una DAFO de oportunidades, fortalezas y debilidades y dan una serie de recomendaciones para su sostenimiento, como la incorporación de importes por acceder o hacer un estudio sobre como estructurar su existencia.

Y ante todo, y como primordial, coordinar a todos los centros, públicos o privados en una red en la que compartan sinergias, se apoyen, estudien los huecos a cubrir y avancen juntos en la comunicación.