La polémica ha saltado en las bolsas de empleo de enfermería
La polémica ha saltado en las bolsas de empleo de enfermería - Valerio Merino
Empleo público

El truco de los méritos «comprados» pone bajo sospecha las bolsas del SAS

Personal sanitario se moviliza contra el «negocio de las comunicaciones científicas, mientras que el Sindicato de Enfermería Satse exige que se aclaren los criterios empleados en la baremación seguida por las comisiones

Granada / SevillaActualizado:

La alarma ha saltado con las bolsas de empleo de Enfermería, aunque las sospechas sobre los trabajos de ponencias y comunicaciones científicas conocidos como «pósters» ya tuvo paralizada hace unos meses la validación de estos trabajos en la bolsa de técnicos en cuidados de enfermería debido al volumen que algunos aspirantes habían presentado como méritos (más de un centenar al año). Hasta ahora, las bolsas de empleo del Servicio andaluz de Salud (SAS) valoran con hasta 20 puntos los conocidos como «pósters». Se tratan de breves publicaciones científicas en congresos por Internet, algo que según alertan afectados, se ha convertido en un auténtico negocio en los últimos años.

Multitud de páginas web ofrecen al personal del SAS inscribirse en congresos de índole sanitaria. Además de no ser presenciales, los hay que permiten la publicación de infinitos «pósters», hasta 200 que son necesarios para conseguir los 20 puntos máximos en el campo de investigaciones científicas. «Es una bolsa de trabajo, no de investigación», critica una de las afectadas que a pesar de tener los 50 puntos de experiencia profesional, ha visto cómo profesionales más jóvenes están consiguiendo en menos tiempo uno de los contratos por meses del SAS.

Los jóvenes reconocen que existen algunos «trucos». «Antes no había tanta competencia, pero todo el mundo empezó a tener los puntos de los cursos de formación no presenciales con exámenes que se podían hacer con el temario en la mano, luego los máster, después los puntos por libros publicados que al final se prohibieron y ahora estamos con las comunicaciones». Esta «moda» empezó a difundirse hace unos cuatro años y ha permitido a los más avezados mejorar su posicionamiento en la bolsa de empleo y adelantar a los veteranos en la obtención de un contrato temporal.

Nulo rigor científico

«20 puntos son muchos puntos, un tercio de lo que necesitas para trabajar todo el año», reconoce Manuel, nombre ficticio de un enfermero que ha publicado varias comunicaciones en diferentes congresos. Explica que los hay de dos tipos: los presenciales que, según su testimonio, son útiles porque le sirvió para reciclarse, pero también apunta que hay «muchos otros en los que es nulo el rigor científico de las comunicaciones» de congresos virtuales, enviadas por Internet.

Hace pocos años, era posible publicar comunicaciones sin límite. Ahora, dado que el nombre de un mismo autor no puede aparecer más de 12 veces, es habitual que grupos de tres trabajadores se pongan de acuerdo para presentar cada uno cuatro comunicaciones. Los afectados requieren una auditoría y se preguntan cómo se evalúa la calidad de esos trabajos. Teóricamente, todos ellos deben superar el filtro antiplagio de la Universidad de Almería, además de un riguroso control individualizado. Este periódico ha podido acceder a los «pósters» publicados en uno de estos congresos. En un rastreo aleatorio, es posible verificar cómo muchas de estas comunicaciones —un folio con unas 300 palabras— presentan diversas anomalías: en ocasiones carecen de introducción o los resultados no son un reflejo de los objetivos marcados. A menudo, los datos empleados no están convenientemente referenciados y se desconoce la fuente, y cuando se citan, no suele ser de acuerdo a las normas establecidas. A veces, la bibliografía directamente no consta, mientras sí aparecen dibujos decorativos.

«Sería físicamente imposible revisar de verdad las decenas de miles de comunicaciones que se pueden presentar a un congreso de este tipo», asevera alguien que ha participado y conoce las prácticas más cuestionables: «Hay compañeros que copian directamente el caso clínico de un paciente del hospital y utilizan el diagnóstico para darle apariencia de investigación a algo que podría serlo, pero que no siempre lo es…».

Salud no cambia el sistema

Desde el Sindicato de Enfermería Satse, ante las «irregularidades detectadas» por este caso en el que se ha advertido un elevado número de candidatos que han aumentado «sospechosamente la puntuación» en las bolsas en el apartado de otros méritos, ha requerido al tribunal evaluador «una explicación sobre los criterios seguidos en la baremación» en el reconocimiento de estos méritos. Para Satse «es muy improbable» que un investigador genere tal cantidad de trabajos científicos de «rigor y calidad contrastada» en tan corto periodo de tiempo. No obstante, con el fin de transmitir a los profesionales las pausas a seguir en próximas convocatorias, solicita «una regulación de la misma y rigor a la hora de valorar estos méritos». Satse considera que es necesario aplicar un criterio homogéneo sobre el rigor científico.

El SAS confirma que se ha detectado un incremento de los méritos relativos a comunicaciones presentados por algunos candidatos. Sobre si ha habido un mayor celo por parte de las comisiones de baremación a la hora de supervisar estos trabajos, el SAS afirma que no hay «ninguna situación anómala distinta a la de otros años» e insiste en que estas comisiones realizan «con el mismo rigor que habitualmente su labor». Respecto a cambios de criterios, el SAS niega que se hayan producido cambios significativos y recuerda que la valoración de los méritos, «como siempre, responde a que estos trabajos se adecuen a criterios científicos».