La consejera Lina Gálvez en un momento de la entrevista
La consejera Lina Gálvez en un momento de la entrevista - Raúl Doblado

Sevilla«Antes a la Universidad le costaba aliarse con la empresa, ahora es al contrario»

Lina Gálvez, consejera de Conocimiento, Investigación y Universidad, aboga por la unión de intereses públicos y privados

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Lina Gálvez asumió el pasado mes la Consejería de Conocimiento, Investigación y Universidad, que incluye también las políticas destinadas a los autónomos, además de las empresas públicas Extenda y Andalucía Emprende. Aunque queda muy poco tiempo para las futuras elecciones, esta catedrática de Historia e Instituciones Económicas de la Pablo de Olavide, avisa que ha llegado «con fuerza para poner las bases políticas de largo plazo».

—Ha asumido el cargo en junio y tras el verano se pueden convocar elecciones. ¿Qué medidas se pueden tomar en tan breve espacio de tiempo?

—Incluso si las elecciones autonómicas se celebran cuando tocan, será un plazo corto. He venido con fuerza para darle un empujón definitivo a cuestiones que estaban ya maduras, como la constitución del Consejo Andaluz de Economía Social o la puesta en marcha del programa María Castellanos (que facilita que los médicos puedan compaginar su labor con la docencia). Pero también quiero que la Consejería mire al largo plazo, de ahí que aunque haya poco tiempo podamos dejar algunas líneas marcadas y los cimientos puestos para continuar con el cambio de modelo. Mover las cosas en la administración, aunque sea solo un milímetro, es difícil, pero se pueden hacer cosas.

—La Agencia de Comercio Exterior de Andalucía (Extenda) es uno de los organismos mejor valorados de la Junta de Andalucía. Lo primero que ha hecho es nombrar como consejera a la directora del Instituto Andaluz de la Mujer. ¿No cree que al margen del género, lo fundamental para ese tipo de cargo es el conocimiento técnico?

—La primera medida que he adoptado ha sido ponerme yo misma como presidenta de Extenda, porque uno de mis empeños es garantizar la importancia y la transversalidad que deben tener todos los servicios de Extenda y vincularlos al resto de la Consejería. Había que cambiar el Consejo de Administración, y si hemos decidido que la igualdad debe ser transversal y llegar al mundo de la empresa, una buena forma de dar ejemplo es comenzar por el sector público. En el consejo de Extenda también hemos incorporado a representantes de las consejerías de Turismo y Cultura, dos ámbitos en los que hay empresas que también deben conocer bien los servicios de Extenda.

—La nueva Consejería vincula la economía social y Extenda. Para que una empresa crezca en el exterior es bueno que tenga tamaño. ¿Extenda orientará su actividad a empresas más pequeñas?

—La bondad de Extenda es aportar escala a las empresas de cara a la internacionalización, porque no ofrece subvenciones directas, sino servicios especializados para las marcas, ayuda en la búsqueda de mercado y en los planes de negocio. Extenda es útil para todo el tejido empresarial, pero especialmente para las pequeñas y medianas empresas. He visitado algunos centros andaluces de emprendimiento (CADE) y hay empresas muy prometedoras que nacen con una vocación de internacionalización muy grande, de ahí que en dos de estos CADE ya haya técnicos de Extenda; es un modelo en el que debemos seguir avanzando.

—En el CADE de la Isla de la Cartuja, por ejemplo, también está El Cubo de Telefónica. ¿Le gusta también el modelo de vincular centros públicos con empresas privadas?

—Sí, hay que dinamizar ese tipo de espacios mixtos. El Cubo es una apuesta muy clara de búsqueda de sinergias para impulsar la innovación. He encargado un mapa de la investigación e innovación en Andalucía para saber dónde estamos, qué oportunidades debemos aprovechar y en qué podemos mejorar.

—Desde hace más de una década la Junta ha vinculado en la misma consejería la Universidad y la Empresa. ¿Qué queda por hacer para unir más ambas esferas?

—Si hace unos años las universidades eran reticentes en sus relaciones con el mundo de la empresa, ahora han tomado la delantera. Esta Consejería debe seguir facilitando el encuentro entre las necesidades de las empresas y el desarrollo de la investigación y la innovación. En la Universidad nos formamos como seres humanos de una manera general, pero tras ello la mayor parte de los universitarios quiere iniciar su proyecto vital autónomo y eso pasa por la correcta inserción en el mercado de trabajo.

—Las empresas piden normas más flexibles para establecer lazos con la Universidad. ¿Se pueden dar pasos adelante?

—Los Institutos de Investigación ya facilitan ese tipo de relaciones y también desde los parques tecnológicos se debe jugar ese papel. La Universidad, como institución, es más antigua que el Estado. Moverla es lento, algunas universidades son más dinámicas que otras, actualmente depende mucho de los equipos que están al frente. Lo ideal sería que este dinamismo no dependiera tanto de las personas, sino de la propia organización de estas instituciones. Hay modelos más flexibles, como el Británico, en el que tengo experiencia personal. Hice los procesos de selección dos semanas antes de tener el doctorado y me incorporé sin que nadie me pidiera el título, aunque si descubren alguna irregularidad son durísimos. Aquí, en mi universidad, me han pedido el título de doctora en muchísimas ocasiones.

Lina Gálvez, en su despacho de la Consejería
Lina Gálvez, en su despacho de la Consejería - Raúl Doblado

—¿Qué modelo prefiere?

—El británico, pero también sé que importar modelos foráneos es complicado. Los cambios deben ser paulatinos para que sean realmente eficaces y no generan nuevos problemas.

—Usted no tiene carnet del PSOE. ¿Por qué la eligió Susana Díaz?

—No he militado en ningún partido, pero siempre he tenido una fuerte vocación por lo público y me ha interesado la política, de ahí que haya participado en tertulias televisivas. También he asumido responsabilidades de gestión en política universitaria como vicerrectora. Cuando he tenido la oportunidad de hacer un servicio público, nunca me he negado. He toreado en todas las plazas, hasta en el Ejército, donde he dado formación en igualdad. Creo que un universitario no debe quedarse recluido en sus estudios, por eso he dado este paso adelante cuando me lo han pedido.

—Como feminista, ¿qué opinión le ha merecido el uso de dinero público por parte de empleados de la fundación pública Faffe en un local de alterne?

—Es una barbaridad, un horror, que caiga quien caiga porque es repugnante. Soy abolicionista, la prostitución hay que prohibirla porque no es un trabajo como otro cualquiera, es una explotación de la mujer, y hay que perseguir a todos los clientes, y si esto se produce con dinero público, pues la acción es más deleznable aún.

—Afirma que las empresas privadas deben ser más igualitarias. ¿Acaso en el sector privado hay igualdad de oportunidades?

—La igualdad de oportunidades no existe. Mujeres y hombres entramos de antemano en el mercado laboral de manera desigual, porque nos socializamos de forma distinta. Se construyen estereotipos y los empleadores, que no tienen una información perfecta, prefieren para determinados puestos a hombres, porque creen que encajarán mejor en determinadas hormas.

—Si fuera así, requeriría un cambio social, no se puede imponer por ley que las empresas cambien su criterio...

—En la economía social, por ejemplo, ya hay empresas con culturas diferentes, favorecen más la integración de mujeres y son más meritocráticas.