El metro de Granada está a la espera de una posible ampliación
El metro de Granada está a la espera de una posible ampliación - Alfredo Aguilar
Infraestructuras

Retrasos, promesas y nuevas líneas en vía muerta en los metros de Sevilla, Málaga y Granada

Tras años de retrasos, Sevilla, Málaga y Granada siguen a la espera de fondos para completar su red de suburbanos

SevillaActualizado:

Pocas obras públicas en España superan a los transportes metropolitanos de las capitales andaluzas en retrasos y promesas incumplidas. Cada vez que se acercan las elecciones, los políticos de uno u otro color se apresuran a desempolvar proyectos de nuevas líneas y a recuperar estudios técnicos olvidados durante años. Unas veces, se quedaban en un cajón por circunstancias sobrevenidas como el recorte de la inversión pública en los años de la crisis. Otras veces, pesaba el tacticismo partidista: las administraciones que debían sufragar la infraestructura no se ponían de acuerdo o la dejaban relegada en las cuentas dependiendo de la sintonía política con el gobierno de turno.

La aspiración de librar a los andaluces de los atascos al volante siempre ha estado ahí, pero la realidad es que sevillanos, malagueños y granadinos han tenido que esperar décadas para coger el metro. El camino a los suburbanos ha sido largo y se ha quedado a medias.

El metro de Sevilla es paradigmático. La redacción del primer anteproyecto se remonta a finales de 1968. Vivía Franco en el Palacio del Pardo. El proyecto presentado en 1972 concebía una red de tres líneas. Dos años después, comenzaron las primeras catas en la Alameda. La propaganda oficial rezaba que Sevilla iba a ser la tercera ciudad española con metro.

Medio siglo después, la ciudad hispalense sólo cuenta con una línea que une la capital andaluza, Mairena del Aljarafe, San Juan de Aznalfarache y Dos Hermanas. Lo inauguró el 2 de abril de 2009 Manuel Chaves días antes de dejar la Presidencia de la Junta de Andalucía por una vicepresidencia en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. «Aquí tenéis el metro que a algunos quizás le pareció que no iba a llegar nunca», proclamó.

Cartas y compromisos

Desde entonces han pasado casi diez años y las líneas 2, 3 y 4 que Chaves prometió construir permanecen en vía muerta, a la espera de que la Junta, el Estado y el Ayuntamiento se pongan de acuerdo. La única línea operativa, con un recorrido de 18 kilómetros de trazado y 21 estaciones operativas, se anotó un nuevo récord de viajeros: casi 17 millones de viajeros el pasado año. Pero siguen sin aprovecharse todas las potencialidades porque la red está inacabada.

Tras el cambio en la Junta de Andalucía y a pocos meses de las municipales de mayo, el alcalde de Sevilla y candidato a la reelección por el PSOE, Juan Espadas, pidió una entrevista al presidente Juanma Moreno para que apoyara su proyecto, que pasa por promover las líneas 2 y 3 junto al Estado y el Ayuntamiento.

El dirigente popular, que prometió en septiembre una «red completa de metro» para la capital andaluza si llegaba a San Telmo, advierte ahora de que sin la financiación estatal, resulta inviable asumir el coste. Con Susana Díaz en la Junta, el regidor había apostado por darle prioridad a la ampliación del tranvía desde San Bernardo a Santa Justa, proyecto que tumbó la oposición.En el acto de proclamación de Espadas como alcaldable, el presidente Pedro Sánchez y candidato a las generales se subió al carro de las promesas del suburbano. «Te prometo que impulsaré el metro, Juan», se comprometió. El tiempo dirá si puede cumplir su palabra.

El centro de Málaga agujereado

En Málaga los retrasos son el pan de cada día. Más de trece años después de que se iniciaran las obras y cerca de cinco desde que empezaran a prestar servicio sus dos primeras líneas, el metro malagueño aún no llega al centro de la ciudad, que sigue agujereado para desesperación de vecinos y comerciantes. Y hasta el año que viene, según las estimaciones más optimistas, no lo hará.

A pesar de ello, la cifra de viajeros no ha hecho sino aumentar desde la puesta en funcionamiento en julio de 2014 de la «V» que une el pabellón deportivo Martín Carpena con la Universidad con vértice en la estación María Zambrano. Son 12 kilómetros para un total de 17 estaciones. El año pasado, los usuarios subieron un 9,75%, rebasándose por primera vez los seis millones (6.306.349 en total).

Son números, en cualquier caso, que distan mucho de los necesarios para que la mayor infraestructura civil que ha realizado la Junta en los últimos años deje de constituir una auténtica losa para sus arcas. La Cámara de Cuentas ya alertó en 2014 de que la factura final del metro malagueño se iba hasta más de 2.600 millones de euros, entre obras y explotación. La concesión cumple en 2042. Hasta que no se llegue a 20 millones de pasajeros, previstos con la llegada al centro, la tarifa técnica es elevadísima. La Junta aporta cada año por este concepto a la concesionaria, ahora en manos mayoritarias de fondos de inversión franceses, en torno a 70 millones de euros.

Y a todo ello se suma la incertidumbre en torno al futuro. El nuevo Gobierno de la Junta ya ha desechado prolongar el transporte (esta vez en superficie) hasta el norte de la ciudad, como quería el Ejecutivo de Susana Díaz, enfrentado con el Ayuntamiento. En su lugar, promete llevarlo al Parque Tecnológico, pero sin dar fechas.

Granada tardó una década en disponer de un metro y espera que la Junta financie su ampliación

Granada tuvo que esperar una década para que el metro echara a andar por sus 13 kilómetros de recorrido en septiembre de 2017. A pesar del retraso, los datos oficiales apuntan la reducción de unos 12.000 vehículos privados al día en el cinturón. Con casi diez millones de usuarios en su primer año en funcionamiento, el metro se ha ganado el afecto de los granadinos. Se ha convertido es una infraestructura fundamental para resolver la compleja movilidad en la capital y alrededores, y es una prioridad para el nuevo Gobierno andaluz, que ha accedido a estudiar la solicitud realizada por varios municipios del área metropolitana, que han pedido ya una ampliación de la línea que conecta Albolote con Armilla a través de Granada.

La consejera de Fomento, Marifrán Carazo, inauguró el pasado viernes una oficina de información al usuario en Albolote, donde anunció una inversión de 8,2 millones en cuatro contratos de mantenimiento. En concreto, habrá una mayor disponibilidad de trenes para cumplir las frecuencias, se potenciará la señalización en cruces y se optimizará la limpieza y el engrasado de la vía para minimizar la contaminación acústica.

El coste anual de explotación es de 15,4 millones, teóricamente. Sin embargo, la Junta reveló hace unos días un pufo en las cuentas y elevó a 21,5 el montante. «Faltan 6,1 millones de euros», afirmó la consejera de Fomento, que insistió en que ese descuadre no estaba «pintado». Ese desfase no podría ser explicado por el déficit de un millón y medio de viajeros respecto a las previsiones iniciales de la Junta.

De haberse cumplido lo proyectado en el estudio de explotación, la administración autonómica solo habría sumado unos 300.000 euros más sobre los 8,7 millones que ingresó al término de su primer ejercicio. Estas cifras tampoco encajan con las manifestaciones que el anterior Gobierno socialista sostuvo, que rebajaba el déficit a dos millones de euros.