Susana Díaz participa un acto contra el racismo, ayer en la sede del PSOE Andalucía
Susana Díaz participa un acto contra el racismo, ayer en la sede del PSOE Andalucía - JUAN FLORES
Andalucía

El Gobierno desprecia la rebelión de históricos del PSOE andaluz

«Tienen mucho tiempo», responden desde Madrid con ironía mientras advierten que no es posible con los actuales estatutos

SevillaActualizado:

La insurgencia del PSOE andaluz, que ayer cogió desprevenidos a muchos dirigentes actuales del partido, no se ha desactivado tras las tentativas de desmentidos a la información revelada por ABC. Varios artífices de la idea, que pretende convertir el PSOE de Andalucía en un partido nuevo a imagen y semejanza del PSC, insistieron ayer a este periódico en que se está redactando un documento que se quiere presentar en la dirección del partido en las próximas semanas para impulsar un proceso de escisión. En el grupo de promotores de esta iniciativa hay antiguos cargos de máxima responsabilidad en distintos gobiernos andaluces, exalcaldes y presidentes de diputaciones. Pero para el Gobierno que dirige Pedro Sánchez el movimiento carece de relevancia. Fuentes de la Presidencia del Gobierno aseguraron ayer a ABC que, aunque efectivamente es cierta, la rebelión «no tiene importancia» y que se trata de personas que «tienen mucho tiempo libre».

A Sánchez, por tanto, no le preocupa de momento esta escaramuza interna que se ha producido en la región donde el PSOE cosecha mayor número de votos en las elecciones, sobre todo porque las fuentes consultadas de su gabinete entienden que los estatutos del partido impiden que prospere la división, ya que tendría que aprobarla toda la militancia nacional, no sólo la andaluza. No obstante, en la Moncloa se muestran sorprendidos por el viraje que en este sentido ha dado el PSOE andaluz al enviar el mensaje de agravio con respecto al PSC: «Allí hablan de España, España, España y ahora quieren parecerse a Cataluña», explican para incidir en la incongruencia.

El desprecio a este motín es absoluto en Madrid. Pero en Sevilla la noticia provocó ayer fuertes divisiones. El expresidente de la Junta José Rodríguez de la Borbolla explicó que «esto que se ha planteado es una entelequia porque los estatutos no lo permiten y, además, el caso del PSC es único porque nació con esas características, mientras que en Andalucía la situación histórica es otra». Esa opinión no la comparte un dirigente histórico de Sevilla que actualmente tiene un cargo institucional, pero que prefiere no desvelar su identidad: «La reclamación que habéis publicado lleva tiempo moviéndose en el partido, no es nueva, pero en las últimas semanas el malestar ha crecido porque los militantes no entienden cómo logró el partido ese estatus en Cataluña y no lo ha hecho aún en Andalucía teniendo más peso que los catalanes».

A todo esto, Susana Díaz escogió el terreno de la ambigüedad cuando los medios, que acudieron en masa a su convocatoria de ayer, le preguntaron por el tema: «Yo no estoy en eso», dijo. Pero tampoco quitó importancia al movimiento tras la polvareda interna que levantó la portada de ABC. «Yo no estoy disponible para cuestiones internas ni orgánicas y todas las energías de los socialistas andaluces las tenemos puestas en ganar las elecciones el día 28 de abril siendo los que más aportan a la victoria de Pedro Sánchez en España y después a las elecciones municipales. En eso tenemos toda la energía y en eso estamos los compañeros y compañeras».

Díaz se desmarca

Tras estas palabras, muy medidas, Díaz renunció a valorar si hay en sus filas malestar por la purga de Pedro Sánchez en las listas electorales, alegando que ya se pronunció al respecto durante el fin de semana. «De verdad que yo no estoy para cuestiones internas ni orgánicas. No estoy disponible para ese tipo de historias. Me quiero quitar la espinita el día 28 de abril de las elecciones del 2 de diciembre. Para eso me voy a batir el cobre».

La secretaria general de los socialistas andaluces no negó en ningún momento que conociera estos movimientos, ni tampoco los censuró explícitamente. «Todo el mundo sabe que yo no estoy disponible para cuestiones internas. Lo llevo diciendo mucho tiempo. Toda la energía que tengo la tengo en recuperar cuanto antes el Gobierno de Andalucía por el bien de esta tierra para devolver la dignidad de nuestra autonomía para que la extrema derecha no siga cuestionando nuestros derechos y estado del bienestar. Toda la energía la tengo en eso y en aportar y batirme el cobre para que Pedro Sánchez tenga la victoria el 28 de abril y los alcaldes y alcaldesas después el 26 de mayo».

Otros dirigentes, en cambio, asumen el malestar sin tapujos y se remiten a la historia del partido en Andalucía para desglosar una antología de agravios. Muchos se remontan a finales del año 1977, cuando empieza a tomar forma la Federación Socialista Andaluza y, dos años después, en 1979, da paso al PSOE de Andalucía, una federación más dentro de todas las que componen el PSOE. De hecho, la pretensión de una federación andaluza fue lo que se llevó por delante a Rafael Escuredo, primer presidente socialista de la Junta, que perdió un Congreso Regional en el año 1984 a manos de Rodríguez de la Borbolla. Desde entonces, el debate está en el ambiente. Y tras la celebración del Comité Federal, muchos pesos pesados andaluces censuraron la purga de Pedro Sánchez alegando que no había sucedido lo mismo en Cataluña, donde no ha habido intromisiones desde Madrid.

El órdago, por tanto, sigue vigente aunque públicamente nadie se atreva a sostenerlo, menos aún a poco más de un mes de las elecciones generales. Pero al Gobierno de Sánchez no le preocupa nada. Conocen el levantamiento, pero lo desprecian.