Personal de la misión sanitaria en Mozambique pasa consulta en el hospital de campaña desplegado
Personal de la misión sanitaria en Mozambique pasa consulta en el hospital de campaña desplegado - Aecid/ABC
AYUDA HUMANITARIA

De Andalucía a Mozambique para cuidar a una población asediada por un tifón

Personal del 061 ha desarrollado una misión con la Agencia de Cooperación Española montando un hospital para atender urgencias

SevillaActualizado:

Tras el paso del tifón Idai a finales del pasado mes de marzo en Mozambique, los cadáveres aparecían por decenas. El agua convertía en barro las carreteras sin asfaltar del país. El cólera y la malaria, que son endémicas en la zona, campaban a sus anchas. Las infraestructuras sanitarias, como muchas otras, acabaron devastadas. En una parte del mundo donde ver a un médico siempre es complicado —las distancias, la falta de transporte o el bajo número de sanitarios lo dificulta— el tifón vino a traer más problemas a la salud de los mozambiqueños.

Con ese panorama, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo decidió mandar a un equipo de emergencia para ayudar sobre el terreno. Entre los seleccionados, que han pasado 15 días en el terreno curando a los habitantes del castigado país, había seis enfermeros andaluces, todos ellos de la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias.

Ellos —junto a otros 65 profesionales sanitarios y personal de apoyo— montaron un hospital de campaña, atendieron a los heridos y los enfermos y trataron de hacer un poco más fácil la vida de quienes encontraron. Y se trajeron de vuelta, además de la satisfacción de haber puesto su granito de arena, cuentan, la experiencia de compartir vivencias con una nueva cultura y ver la vida con otros ojos.

«En Mozambique la gente solo piensa en acabar el día. En llegar a casa por la noche. No miran más allá», cuenta Manuel Garduño, enfermero de Huelva que participó en el equipo de ayuda en Mozambique. «Aprendes mucho porque ves la vida de una manera diferente. En los descansos jugábamos con los niños o íbamos al mercado. Es una población muy humilde que te enseña mucho. Ha sido muy enriquecedor», explica.

Sobre el terreno, indica Garduño, las condiciones no fueron fáciles. «El tifón había destrozado muchas casas que eran de adobe con tejado de lata. Allí el 70 por ciento de la gente tiene VIH, además de enfermedades endémicas y altas tasas de hepatitis B». Durante los 15 días que estuvo en Mozambique, recuerda, atendieron muchos casos de ginecología, partos y muchos casos de traumatología. «También había mucha malnutrición en la población infantil», añade. Sin embargo, su recuerdo no es triste. «Vuelves contento porque has podido ayudar. No puedes creer que vas a ir y cambiar el mundo, pero sí que vas a hacer lo poco que puedas para mejorar su vida. Y además, aprendes a tomarte las cosas de otra manera», reflexiona.

Para Isabel Ric, enfermera de Málaga que trabaja en el 061 andaluz, la experiencia fue enriquecedora. Cuenta que, pese a que la población habla mayoritariamente portugués, conseguían entenderse. Cuestión de voluntad y de «aprender algunas palabras» hasta que se contrató a los traductores. «Hemos tratado enfermedades crónicas como diabetes y otras producto del tifón como heridas o amputaciones», explica. Y también muchos partos. «Hemos hecho 36 cesáreas en un mes», indica Ric «porque en Mozambique las mujeres tienen muchos hijos, una media de ocho cada una».

Manuel e Isabel comparten una cosa cuando hablan de su experiencia ayudando en Mozambique:el recuerdo de una gente humilde y muy agradecida. «Nos recibieron con los brazos abiertos, sabiendo que íbamos a ayudarles. La noticia de que estábamos levantando un hospital allí corrió como la pólvora y muchos vinieron a que les viésemos» recuerda Isabel. «Cuando les decíamos que no podíamos tratar su dolencia porque estábamos allí por otras patologías, aún así sonreían y nos daban las gracias», explica. «De Mozambique —añade Manuel— te vuelves con una lección de humildad aprendida».