Amalia Gómez, ex secretaria general de Asuntos Sociales
Amalia Gómez, ex secretaria general de Asuntos Sociales - Vanessa Gómez
ENTREVISTA

Amalia Gómez: «En el feminismo hay verdades, medias verdades y postureo»

La ex secretaria general de Asuntos Sociales es una de las pioneras del feminismo de verdad en España, algo que casa mal con el tópico de la izquierda feminista

SEVILLAActualizado:

¿Qué es Andalucía?

Ha sido la respuesta a todas las inquietudes que yo tenía, y a todas las ilusiones.

¿Cómo era aquella Andalucía de 1968 a la que usted llegó?

Yo había estado cuatro años en Londres, pero Andalucía supuso un mundo nuevo para mí. Descubrí una manera de vivir, de ver y de estar completamente diferente a las experiencias que yo había tenido antes.

¿Y cómo la ve ahora?

Veo una Andalucía que se mueve, pero creo que debe haber más coordinación en los movimientos de esos sectores. Existe una generación de andaluces en la que tengo mucha esperanza, los que tienen una edad que está entre los 30 y los 45 años.

Esta semana se ha celebrado del Día de la Mujer. ¿El feminismo es de izquierdas o de derechas?

Es una corriente a favor de la igualdad de derechos, pero el feminismo no debe patrimonializar nada, ni repartir carnés.

¿Existe un feminismo o nos encontramos ante una variedad de feminismos?

El feminismo va en plural. Yo me considero feminista, una mujer muy libre. Sé que al final confluiremos en Ítaca, que es la igualdad, por caminos distintos. Creo más en romper barreras que en los debates inútiles o en la repetición de los tópicos.

¿Por qué se identifica el feminismo con la izquierda?

El feminismo de Pankhurst, la sufragista inglesa, era un feminismo que no estaba ideologizado. El feminismo no es una ideología, es una actitud contra la desigualdad.

¿Qué opina de las feministas que van de transgresoras?

A veces se le llama transgresor a quien es simplemente un rebelde que no se resigna. Ese concepto lo emplean los hombres para definir la rebeldía. Pero si la transgresión no conduce a nada, es un gesto hueco.

¿Qué piensa de la huelga feminista del pasado jueves?

Es un instrumento de reivindicación social. Pero si las salidas son demasiado habituales, le quitan fuerza a la razón por la que se hace.

¿Qué se le pasa por la cabeza cuando ve las campañas del todos y todas?

Por formación intelectual anglófila sé que en inglés el artículo no tiene género. La igualdad no se consigue forzando la gramática.

¿Influye en las mujeres andaluzas que la presidenta sea una mujer?

Yo estoy muy contenta de que Andalucía tenga presidenta porque hace gala de una personalidad propia, y porque ha llegado al cargo con naturalidad.

¿Ve algún resultado práctico en ese hecho?

Creo que sí. Sobre todo, porque se produce una corriente de cambio entre los hombres. Esos hombres son los que dicen que hay una mujer en lo más alto, y que también hay más mujeres preparadas.

¿Luchar contra la igualdad es enfrentar a la mujer con el varón?

No creo que luchar contra la igualdad sea ir contra los hombres. Es un reto y una obligación para las personas que creen en la democracia. No puede hablarse de igualdad de derechos si no se habla de igualdad de oportunidades.

¿Qué es un techo de cristal?

Es una coartada, una imagen que funciona hasta que nos damos cuenta de que la importancia está en las barreras. La igualdad está en los papeles, no en la realidad.

¿Qué ha hecho el Partido Popular por el feminismo?

La primera conferencia interterritorial sobre violencia de género se hace con un Gobierno del PP, así como los trabajos preparatorios para evitar la discriminación salarial, o la implantación del teléfono para víctimas de violencia de género, o las bases para la conciliación de la vida familiar y laboral.

¿Entonces qué ha fallado para que se dé una imagen contraria?

A cierta derecha le ha faltado valentía para tener posiciones y no caer en el error de evitar lo políticamente correcto. En el feminismo hay verdades, medias verdades y postureo.

¿Cómo ve la situación de la mujer andaluza en la actualidad?

Estamos en algunos aspectos por debajo de la media española, pero también es cierto que no se puede medir de la misma forma porque partíamos de una situación de desigualdad.