Entrada del acuartelamiento del Ejército del Aire en Bobadilla (Málaga) donde prestan servicio los implicados
Entrada del acuartelamiento del Ejército del Aire en Bobadilla (Málaga) donde prestan servicio los implicados - ABC

Violación grupal en un cuartel de Málaga«No tiene lógica que dijera 50 veces 'no' y se quedara en la habitación» de su agresor

Los jueces, convencidos de que hubo pleno consentimiento en el otro supuesto caso de abusos de la soldado de Málaga

MálagaActualizado:

Con la misma contundencia con la que tumbó la presunta violación en manada que dijo haber sufrido la soldado de Málaga, el Tribunal Militar Territorial de Sevilla ha absuelto al compañero al que acusó de haber abusado de ella con anteriodad en el mismo cuartel de Bobadilla.

Ningún otro testimonio que lo corroborara y, especialmente, las múltiples contradicciones en las distintas versiones que dio la denunciante han llevado a los jueces castrenses a a dictaminar, en una sentencia fechada en febrero, que no hay duda de que hubo «acceso carnal». Pero con la «firme convicción» de que las relaciones sexuales «fueron plenamente consentidas».

Cuando la soldado del cuartel malagueño de Bobadilla denunció ante la Policía en diciembre de 2017 la brutal violación en manada en las instalaciones militares, reveló ante los agentes que le tomaron declaración otro episodio de abusos sexuales anterior. En septiembre, contó, un compañero de acuartelamiento la había «cogido» y «empujado» hacia su habitación, donde la había vejado.

Esta denuncia motivó incluso que el militar al que señaló fuera detenido y luego puesto en libertad con cargos. La Justicia, ahora, le ha dado razón plena en sus argumentos. Hubo sexo pero con el consentimiento de la soldado, que en pocos meses, como adelantó ayer ABC, ha recibido dos severos varapalos a sus denuncias.

Los hechos, según la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico, ocurrieron el 5 de septiembre de 2017. Ese día, la joven había estado celebrando el cumpleaños de una compañera en el pub Gabanna de Bobadilla. El mismo donde semanas después aseguró haber sido drogada.

De madrugada, al volver al cuartel que el Ejército del Aire tiene en ese núcleo poblacional de Antequera, la chica entró en la habitación de un compañero. Allí comenzaron a besarse y a tocarse mutuamente. Tras una interrupción, volvieron al cuarto a besarse y, a tenor de los hechos probados del fallo, el militar introdujo su dedo en la vagina de su compañera, penetrándola después vía anal y eyaculando dentro, «mientras la soldado le tocaba sin hablar y sin hacer ruido». Según la presunta víctima, ella estaba con el periodo.

Nadie oyó nada

Al terminar, el militar comprobó que su cama estaba manchada de sangre, lo que recriminó a la chica. Ella se molestó y le amenazó: «de esto no cuentes nada a nadie; si lo haces, busco a tu novia y se lo cuento». A continuación, la chica se tumbó en la otra cama que había en la habitación y se echó a dormir.

Es precisamente este hecho una de las claves que señala el tribunal para no acreditar la falta de consentimiento en la relación sexual, que podría haber terminado en condena. Durante el juicio oral, la soldado aseguró que le había dicho al acusado «50 veces que no». Sin embargo, ninguno de los testigos escuchó nada cuando en la zona, según sus testimonios, se oyen hasta las «conversaciones telefónicas de una habitación a otra».

«De esto no cuentes nada a nadie; si lo haces, busco a tu novia», amenazó la chica al militar tras el acto sexual

Pero además, los jueces consideran «en contra de cualquier lógica racional» que a pesar de haber dicho «50 veces no» se quedase en la habitación «y se tumbara en la cama de al lado a dormir».

Los magistrados que han absuelto al militar también subrayan el hecho de que la denunciante se contradijera a lo largo de su relato ante el fiscal, que pedía cuatro años y medio de cárcel para el acusado.

Así, comenzó diciendo que se «bloqueó» y se quedó «como un palo» cuando el primero la penetró. Luego, sin embargo, dijo que no sabía si la había penetrado e incluso «que lo intentó pero no pudo porque ella no se había dejado».

Es la versión que ella misma contó a una cabo con la que habló tras el episodio, quien señaló en el juicio que si hubiera tenido «la más mínima sensación» de que hubiese habido agresión sexual, «hubiese tomado cartas en el asunto». El tribunal, asimismo, pone en solfa la veracidad de la acusación dado que la militar no acudió entonces a ningún centro médico y que no sufrió estrés postraumático.

Este procedimiento sí llegó a tener juicio oral. A la petición fiscal de cuatro años y medio para el soldado se le sumaba la de la acusación particular, que solicitaba siete años de prisión y alternativamente la pena de tres años de cárcel mássuspensión de empleo, cargo público y derecho de sufragio pasivo.

En la denuncia sobre la presunta violación grupal que dio pie a la denominación de «manada militar» y generó adhesiones a la soldado de, entre otros, la comandante retirada y exdiputada socialista Zaida Cantera, ni siquiera prosiguió el procedimiento. El caso fue archivado por no encontrarse pruebas siquiera indiciarias que lo ratificaran.