James Q. detenido en Madrid
James Q. detenido en Madrid - ABC
MAFIA

Un sicario irlandés puede estrenar la prisión permanente en Andalucía

Se trata de James Q., asesino de Gary Patrick Hutch, cuya muerte comenzó una guerra internacional entre los clanes irlandeses de los «Kinahan» y los «Hutch» saldada con siete muertos

MÁLAGAActualizado:

Eran las 8.00 horas del 24 de septiembre de 2015. James Q., acompañado de dos secuaces que no han sido identificados, llegó en un todo terreno, se bajó del vehículo, se puso el pasamontaña y entró en el aparcamiento comunitario donde Gary Patrick Hutch tenía el coche. Entró en la urbanización Ángel de Miraflores de Mijas-Costa para esperar a su víctima. Cuando Gary P. Hutch llegó al aparcamiento y se acercó al coche y comenzó a disparar, pero se encasquilló el arma y el atacado pudo huir. Vio cortada su carrera y tuvo que regresar. El sicario le dio alcance en el jardín mientras disparaba, le alcanzaron los disparos y quedó tendido en el suelo, se acercó junto a la piscina y lo remató a menos de tres metros de distancia con dos tiros en la cabeza. El asesinato arrancó una sangrienta guerra entre los clanes internacional «Kinahan» y «Hutch».

El sicario fue detenido un año después en Madrid cuando intentaba abandonar el país. No había destruido las pruebas. Intentaron quemar el vehículo con un móvil y el pasamontaña, pero un vecino al ver las llamas apagó el coche con un extintor. La fiscalía en su escrito de acusación, pide a un jurado popular para este ciudadano irlandés, de algo más de 30 años, prisión permanente revisable, la máxima pena que contempla la legislación española. También tres años más de cárcel por tenencia ilícita de armas.

Es el primer miembro de una mafia para el que se pide la prisión permanente revisable en Andalucía, pero no es la primera vez que se solicita esta pena en la región. El Ministerio Público solicitó prisión permanente revisable para el violador del Parque de María Luisa en Sevilla y también para una señora de 85 años que mató a su marido enfermo con una muleta en Málaga. A ambos se les cambió por otras penas de cárcel.

Ajuste de cuentas

El finado, Gary Hutch, era sicario. Trabajaba para los «Kinahan» hasta que ordenaron la muerte por medio de James Q., que usó para el encargo, según el escrito de acusación, una Glock 26 del calibre 9mm parabellum con el número de identificación eliminado –intervenida en un registro en Benahavís– y una Colt 1911 semiautomática del calibre 45. El pecado del joven asesinado fue romper la línea de mando y pretender un «vuelco» en un cargamento de droga, aunque también se barajó la sospecha por parte de los «Kinahan» de que fuera «un chivato». Fueron 15 disparos en su jardín que sacaron a su tío, Gerry Hutch «El Monje», de su retiro en las Islas Canarias donde disfrutaba de los dividendos de una lucrativa carrera criminal, para liderar la venganza del clan.

La vuelta de «El Monje» contabilizó siete muertos en Dublín y Calviá (Mallorca), entre los que se encontraba Eddy Hutch, hermano de «El Monje», que no tenía relación con el crimen organizado, pero que pertenecía a la familia equivocada. Era la respuesta de los «Kinahan» a un espectacular golpe de los «Hutch» tras el asesinato del joven sicario. La promotora de boxeo de los «Kinahan» organizaba el pesaje de un combate de boxeo en un hotel de Dublín. Fue cuando sicarios de los «Hutch» entraron disparando con kalashnikov.

La guerra fue un baño de sangre con varios antecedentes, en los que Gary Hutch tuvo un papel protagonista a las órdenes de Christopher Kinahan «el padrino irlandés» –ahora en prisión–, asentado en Marbella y a quien culparon de ordenar el asesinato del joven Gary. El 4 de febrero de 2008, Hutch resultó herido en un tiroteo ocurrido en Estepona en el que murió su amigo Paddy Doyle. En agosto de 2014, el exboxeador británico Jamie Moore recibió dos disparos que supuestamente iban destinados a Gary también en Estepona. Escapó de los dos asaltos y se le vinculó junto a Freddie «El Gordo» Thompson con el transporte de importantes cantidades de droga.