Dos guardias civiles investigan los ordenadores de pornografía infantil
PEDERASTA

El profe Edu, el posesivo pederasta de Málaga

Llegó a hacer 3.000 llamadas telefónicas a una de sus víctimas, después de que la niña acabará con la relación, era posesivo, metódico y mostraba celos enfermizos

MÁLAGAActualizado:

El profe Edu, como se le conocía en uno de los colegios donde trabajó el pederasta detenido por abusar de dos niñas en Málaga, no daba el perfil de pedófilo. No estaba siempre rodeado de niños, ni era el típico «baboso» con las niñas que pudiera hacer sospechar que podría abusar de una menor. No era una persona que a priori se pudiera identificar como pedófilo, según sus conocidos, que reconocen a ABC que Eduardo G. H. rondaba los 30 años y tenía un trato normal con los alumnos, «aunque era un tipo raro». «Su relación con los estudiantes a los que daba clase era de superioridad, buscaba autoridad, pero se llevaba bien con ellos y si había que echar un partidillo con los niños era de los que jugaba», reconocen.

Sin embargo, el pasado mes de enero la Guardia Civil llegó al colegio donde estaba dando clase. Preguntó por Eduardo. Desde el equipo directivo lo llamaron, acudió a ver para qué se le requería y los agentes de la Guardia Civil que lo estaban esperando lo detuvieron, como presunto responsable de un delito de abusos sexuales a una menor de 15 años durante los tres últimos cursos. Los hechos comenzaron cuando la niña tenía sólo 12 años de edad en el colegio de un pequeño pueblo de la comarca del Guadalhorce en Málaga –no se especifican las localidades para preservar la identidad de las víctimas–.

Fianza de 15.000 euros

El pederasta ingresó en prisión provisional, pero el Juzgado de Instrucción 1 de Coín decidió ponerle una fianza, mientras seguía la tramitación de la investigación. Pagó 15.000 euros y salió a la calle, pero pronto volvió a entrar en la cárcel al detectarse una segunda víctima en su historial. Este segundo caso ha pasado al Juzgado de Instrucción 2 de Torrox, al haber sido detenido y haberse producido los hechos en la Axarquía de Málaga.

Los agentes del Grupo Menor-Mujer (Emume) de la Policía Judicial de la Guardia Civil encontraronn cuando estudiaban los ordenadores, discos duros y dispositivos móviles incautados a Eduardo, la existencia de otra chica que habría sufrido abusos sexuales por parte de este pederasta, esta vez en un municipio de la Axarquía, cerca de Vélez-Málaga, lugar del que es natural el pedófilo.

Tras saberese estos datos, sus conocidos recordaron que nunca se dejaba el móvil y que era muy protector con su celular. Repararon en que era «bastante raro y escrupuloso con sus cosas». Definen una personalidad obsesiva y metódica. Compartía coche con varios compañeros para ir al colegio y llevaba apuntados los kilómetros que cada uno hacía con su vehículo. Siempre hablaba con los niños de fútbol, ya que era fanático del Málaga y siempre estaba escuchando Radio Marca, pero no era habitual verle rodeado de los menores. Le gustaban las apuestas deportivas y sus conocidos dicen que solía hacerlas en el fútbol femenino.

Celos enfermizos

Sólo se rodeaba de sus víctimas. Se encaprichaba de ellas y las trataba con una actitud posesiva. «Mostraba unos celos enfermizos», explican los investigadores. Cuando la primera niña decidió romper la relación con su profesor, y rebelarse a los abusos a los que estaba siendo sometida, le hizo 3.000 llamadas de teléfono en un año, le enviaba mensajes constantemente y le mandaba cartas de amor. Controlaba su actividad en redes sociales e intimidó a sus amigos.

La madre de la menor denunció el caso ante la Guardia Civil y los vecinos de una de las víctimas recordaron las noches que se quedaba en el pueblo en los días de fiestas o el carnaval que se disfrazó igual que la primera de las niñas abusadas, caracterizado como una estrella del Heavy Metal. «Extrañaba que era el único profesor que no era del pueblo y se quedaba la noche entera en las fiestas», apuntan.

Test de gustos sexuales

Cuando la niña consiguió romper con el profesor, buscó otra que ocupara su puesto, en esta ocasión una adolescente de 14 años de un municipio cercano a su domicilio de la Axarquía. Contactó con ella por redes sociales. La engañó para conocerse en persona y, en ese momento, consumó los abusos sexuales. Como la primera víctima, estaba sometida a un férreo control de su actividad diaria y sus intenciones era mantener relaciones sexuales con la menor.

A la segunda chica llegó a enviarle un test de preferencias sexuales para saber sus gustos. Los agentes del Emume no descartan que pueda haber más víctima del profe Edu, puesto que la investigación sigue abierta y no se ha terminado con el análisis del material informático decomisado a Eduardo G. H. en su domicilio, tras la primera detención el pasado mes de enero.