Elisabeth Pérez Ruiz, oncóloga en el hospital de Marbella
Elisabeth Pérez Ruiz, oncóloga en el hospital de Marbella - ABC
SALUD

«Los médicos le debemos la investigación al paciente, y en Andalucía es muy difícil»

La oncóloga malagueña Elisabeth Pérez marcha un año a Navarra becada por la Asociación Española contra el Cáncer

MÁLAGA Actualizado: Guardar
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Es una magnífica representante de la investigación clínica en Andalucía. Malagueña, licenciada en Medicina en Granada y formada en el hospital Clínico de Málaga, es ahora doctora en el Costa del Sol de Marbella. Elisabeth Pérez Ruiz, de 35 años de edad, compatibiliza su labor asistencial con la investigación sobre el cáncer. Durante los próximos 12 meses, hará un paréntesis en su trabajo gracias a la beca de 36.000 euros que la Asociación Española contra el Cáncer de Málaga le ha otorgado para continuar sus estudios sobre terapias inmunológicas contra los tumores en el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de Pamplona.

La doctora Pérez se ha interesado siempre por las posibilidades del sistema inmunológico para combatir el cáncer. En concreto, su proyecto consiste en utilizar las denominadas células NK («natural killers») para atacarlo. Se trata de células responsables de defender al organismo frente a agresiones externas como las infecciones bacterianas o víricas. El objetivo de Elisabeth Pérez es extraerlas y procesarlas en el laboratorio para que, otra vez dentro del paciente, ofrezcan resultado en el combate contra el tumor. Un tratamiento que, de poder llevarse a cabo, sería mucho menos lesivo para los enfermos que la habitual quimioterapia.

Por eso ha elegido Pamplona para llevar a cabo su estudio. Es un centro de referencia internacional y tiene estandarizados sus procesos. Se muestra encantada de sus perspectivas y confía en poder implementarlas en su hospital de Marbella cuando acabe. «Si se implanta este protocolo —asegura— podría hacerse en pacientes desde el mismo año que viene».

Afirma no estar apenada por tener que salir de su tierra para poder hacer realidad su sueño. «Las estancias fuera son positivas; hay que aprender», aduce. Pero su rostro se nubla mucho más cuando analiza el presente de la investigación en Andalucía. «Investigar en Andalucía es muy difícil», resume, «y más para los que nos hemos comido todos los años de crisis. Se han saltado convocatorias de becas o se han concedido al final de año, con el plazo casi cumplido, con lo que se han perdido». Además, insiste, el poco dinero que ha habido se lo han llevado siempre grupos muy consolidados. «Y es normal, pero así se han vetado buenas ideas de jóvenes con menos de 30 años; tendría que haber convocatorias quizás de menos dinero».

Entre sus quejas, además del escaso presupuesto que se destina a innovar, las nulas posibilidades que se ofrecen a los profesionales. «Un médico trabaja por lo general de ocho a tres de la tarde pasando consulta. Si quieres investigar, necesitas una familia que te apoye, un jefe que te respalde y una infraestructura que te lo permitea. Y eso no siempre es así». Ella dice ser una afortunada, gracias a que sus superiores le permiten lo que considera un «privilegio». De los cinco días laborales, uno entero lo dedica a coordinar la investigación que lleva a cabo el hospital «No paso consulta y estoy viendo ensayos, planteando proyectos o formándome», explica.

Por ello, insiste, el SAS tendría que tender hacia un modelo como el que ella misma disfrutó en Cataluña durante su residencia como oncóloga. En el hospital Sant Pau, los médicos dedican las primeras horas del día a su labor asistencial y les permiten que las últimas («pagadas») se dediquen a la investigación. «A ellos el sistema sí que les respalda». Y es algo necesario, remacha. «La investigación es una parte de nuestra tarea que creo que le debo al paciente. Y aquí es muy difícil. Mi consulta, de cáncer de páncreas, es muy desagradable, se me mueren muchos pacientes y sé que tengo que hacer algo más, pero tengo una hija que requiere de mi tiempo y tampoco puedo sacrificar todas las horas de mi vida».