El autor del libro «La lista de Smerdou» y presidente de la Fundación Villa Maya, Félix Álvarez
El autor del libro «La lista de Smerdou» y presidente de la Fundación Villa Maya, Félix Álvarez - Francis Silva

Una fundación intenta «salvar» la casa del «Schindler» mexicano de Málaga

Pese a que demolieron «Villa Maya» piden que se reconstruya para honrar su memoria

MálagaActualizado:

Porfirio Smerdou se jugó la vida por la de aquellos que huían de la Guerra Civil. Ambos bandos tuvieron víctimas y él no reparó en alojar en su «Villa Maya» a todo el que lo necesitase. Más de 580 personas buscaron refugio bajo la bandera del cónsul mexicano. Pero aquel chalé de muros amarillos ubicado en el número 19 de calle República Argentina fue derribado hace escasas semanas.

Ahora, acaba de nacer la Fundación Villa Maya para pedir que la memoria de aquel héroe pueda sobrevivir. Se trataría de recuperar el solar para levantar un centro cultural para explicar qué ocurrió allí, entre otras cuestiones.

«La piqueta de la insensibilidad» derrumbó un trozo de la memoria histórica de Málaga y pocos días después del «trágico suceso» el abogado Félix Álvarez publicó «La lista de Smerdou», un libro con datos inéditos sobre el cónsul y aquellos refugiados que acogió, presentado ante unas 200 personas este jueves en el Club Mediterráneo de Málaga.

El autor de la publicación y presidente de la Fundación se quejó de que las administraciones y la sociedad no hayan sido «justos con Smerdou». Por eso espera que sus aportaciones ayuden a poner al cónsul en el lugar donde siempre debió estar.

Porfirio Smerdou en Italia
Porfirio Smerdou en Italia- CEDIDA POR LA FAMILIA

Álvarez, funcionario de la Junta y licenciado en Derecho, trató en 2017 que la Junta de Andalucía declarara Lugar de la Memoria Histórica Villa Maya, pero la lentitud del proceso no permitió que se concluyera el expediente. También quedó en agua de borrajas la petición a la Consejería de Cultura, el pasado 14 de marzo, para que adoptara medidas cautelares y suspendiera las licencias municipales de edificación y demolición. El edificio acabó en el suelo.

Todos enterados

«Me propuse llegar hasta el último rincón» aseguró ayer el autor, quien siendo el libro aún un borrador lo consiguió entregar al presidente de la Junta, Juanma Moreno, y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que conociesen la situación en la que se encontraba «Villa Maya». Ahora lamenta que nada se hiciese y ahora haya un solar vacío pendiente de construir una vivienda privada. «La Junta y el Ayuntamiento de Málaga han faltado a la insensibilidad de proteger el edificio».

Desde la Fundación defienden que «aún estamos a tiempo» y que tiene que ser la administración municipal quien «abandere» la recuperación y explicar a los nuevos propietarios «la importancia del lugar». Así, alzan la voz para instar al alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, a que rectifique, que «es de sabios. Sin persistir en el error». Además, anima a la población a que envíen correos al Consistorio quejándose de la decisión tomada, recordando que «estamos a punto de entrar en campaña electoral» y se puede hacer mucho ruido.

La presentación del libro tuvo lugar en el Real Club Mediterráneo, un lugar simbólico para el cónsul mexicano pues fue ahí donde 50 años después de su labor humanitaria recibió un homenaje por parte de los refugiados de Villa Maya. Un acto que recordaron con especial cariño los asistentes e invitados a la presentación.

En la presentación del libro de Félix Álvarez han estado presentes descendientes de algunos de los refugiados que fueron acogidos en Villa Maya. Pero también del cónsul que logró salvar sus vidas. Cristian Smerdou, uno de los quince nietos que tuvo Porfirio, ha relatado emocionado cómo «mi abuelo siempre nos contaba historias sobre Villa Maya. Entonces nos parecían batallitas, pero más tarde comenzamos a apreciar lo que hizo». Smerdou se sentía orgulloso de lo que hizo, pero también frustrado por no haber podido hacer más. Hubo quien tras salir de la casa fue detenido y fusilado. Pero este martes también sus familiares honraron al cónsul.

El sobrino de Smerdou y periodista, Guillermo Jiménez, compartió con todos los asistentes que su tío cuando fue cesado como cónsul fue a Madrid a buscarse la vida. Allí trabajó y fundó varias empresas, hizo lo que pudo para sacar su familia adelante. Murió sin ver el primer libro que relataba su historia «El Schindler de la Guerra Civil», del periodista Diego Carcedo. Incluso fallecido siguió haciendo el bien, «donó su cuerpo a la ciencia. A una de las facultades de medicina de Madrid».

Presentación del libro «La lista de Smerdou»
Presentación del libro «La lista de Smerdou» - Francis Silva

Villa Maya, «un símbolo de concordia»

Cuando Málaga estaba en manos del Bando Republicano, grupos de milicianos «descontrolados, que decidían sobre la vida de las personas. Cuando te llamaban fascista por llevar corbata», Smerdou estaba ahí. Abría las puertas de su casa. Pero la historia del cónsul mexicano adquiere más valor para Rafael Salas, presidente de la Asociación de la Prensa de Málaga y escritor del prólogo del libro, por el mensaje que dejó con su actuación. Acogió a refugiados de ambos bandos, consagrando a Villa Maya como «un símbolo de concordia».

«Los salvó de una muerte segura» ha lamentado Salas, que argumenta que «derribando el recuerdo también se derriba el presente, aunque los cimientos de la memoria no los derriba una retroexcavadora». Ante tal suceso, el libro de Álvarez es «otra valiosa pieza de concordia».

«Fue un héroe que expuso su vida» y que «humildad» acogió a gente sin recursos. Así define a Smerdou Félix Gómez, Hijo y sobrino de refugiados y experto en Gestión Documental. No dejó pasar la oportunidad para agradecer a los familiares del cónsul la «enorme labor» que sus ascendientes llevaron a cabo en aquel chalé y que fue reconocida en 1986 en el Real Club Mediterráneo.

La vida allí no fue fácil

En Villa Maya, de donde los refugiados no podían salir si no querían acabar asesinados junto al muro del cementerio, a la escasez de espacio y a los inconvenientes de contar con un solo baño para todos pronto se unió la falta de comida. «A través de los diarios se puede ver que la vida en Villa Maya no fue fácil» recuerda el periodista y nieto de refugiados Alejandro González, quien mantuvo una relación epistolar con el cónsul.

Porfirio Smerdou «salvó muchas vidas, no dudo en acudir a checas o cárceles» para sumar más nombres a su lista. Arriesgo la suya por la de los demás, por eso agradece al autor de la publicación la «pasión por rescatar lo olvidado, la labor del cónsul».

Villa Maya
Villa Maya - Fernando del Valle

«Villa Maya es mucho más que una placa»

Poco después de que se diese el visto bueno al derribo de Villa Maya, el alcalde anunció que se colocaría una placa en el exterior de la parcela con las dimensiones y dignidad adecuada para recordar cuanto allí ocurrió. Además, de concederle Smerdou la Medalla de la Ciudad. Dos reconocimientos que desde la Fundación consideran insuficientes. «Villa Maya es mucho más que una placa y Smerdou mucho más que una medalla» defendió Félix Álvarez, autor de «La lista de Smerdou».

Honrar a la memoria del cónsul es «reconstruir la vivienda y crear un Centro Cultural, en el que se hagan charlas y se explique a los estudiantes qué ocurrió allí». Ahora, el abogado seguirá en la lucha de conseguir que el Schindler de la Guerra Civil esté en el lugar donde siempre tuvo que estar.