Los niños del hospital de Jaén posan junto a actores del musical El Rey León
Los niños del hospital de Jaén posan junto a actores del musical El Rey León - ABC

JaénEl tratamiento del cáncer en niños: La luna como terapia

Una asociación de Jaén cumple los deseos que le piden los niños que reciben tratamiento oncológico

JaénActualizado:

«El niño quería asistir a un concierto de Medina Azahara en Linares. Lo programamos para llevarlo, pero pocos días antes empeoró. Sin embargo, en vez de quedarse sin ver a su grupo favorito, la propia banda le visitó en el hospital. Fue maravilloso». El niño estaba ingresado en la unidad de onco-hematología del hospital infantil de Jaén, una de cuyas enfermeras, Marisol Escribano, a fin de contrarrestar el sufrimiento, concibió la idea de constituir la asociación Pídeme la luna, una proveedora de deseos cumplidos única en España.

Marisol, que define la asociación que preside como «una fábrica de sueños que funciona al más alto rendimiento», ha permanecido durante 25 años como enfermera en esta unidad, donde los tratamientos son duros y las hospitalizaciones largas. De ahí que, para hacerle la vida más agradable a los niños, ideara el modo de introducir la felicidad en el ámbito de la quimioterapia. El objetivo, explica, era que los críos no pensaran en el hospital como en un lugar hostil, sino como «en una especie de segunda casa».

La asociación está formada por personas sanitarios (enfermeras, médicos, auxiliares de enfermería, estudiantes de medicina, farmacéuticos…) y por padres de niños afectados por la enfermedad. También por voluntarios. Su lema «Pídeme la luna y te la intentaré alcanzar con tal de que tus sueños se hagan realidad» se cumple a rajatabla. Ni una sola de las peticiones cae en saco roto. Sea cual sea. Así, a Ángela, una preciosa niña de dos años, le han regalado un coche teledirigido de alta gama. En concreto, un modelo de la marca mercedes, rosa, con música incorporada, luces y claxon. «Nos costó mucho encontrarlo. En Jaén no había. Lo tuvimos que comprar fuera», aclara la presidenta.

Por lo general, los sueños están relacionados con las edades. Así, los adolescentes piden generalmente móviles de última generación u ordenadores, aunque el deseo de uno de ellos, recuerda Escribano, era aprender a bucear. No hubo más que decir: la asociación lo dispuso todo para que se sumergiera a 30 metros de profundidad en la playa de Calahonda. A otro crío, Ismael, postrado en una cama de su vivienda, Pídeme la luna le regaló un magnífico sillón automático color mostaza. «La madre nos dijo al verlo que parecía de oro».

A veces, los sueños de estos niños se entrelazan y se convierten en colectivos. Lo que explica que, cada año, pacientes de la planta onco-hematología del hospital infantil de Jaén asistan en directo al musical El Rey León que se escenifica en Madrid. También que otros esquíen en Sierra Nevada o visiten Disneyland en París. De esta manera, la asociación disfruta al contemplar la alegría colectiva que se deriva de su labor, aunque la pena se interponga a veces en su camino. «Hace poco se nos ha ido al cielo una niña de 3 años. Es muy triste, pero consuela saber que hemos cumplido su deseo: quería a Pepa Pig con toda su familia».

El hospital infantil de Jaén es pionero en España en este tipo de terapias, que previsiblemente se aplicará en breve en otros centros. De expandir esta iniciativa, consistente en realizar actividades de entretenimiento con niños de la unidad de oncología, se encarga la asociación Pídeme la luna, que tiene una coordinadora en el hospital Ruiz de Alda, de Granada, y mantiene contactos con el hospital La Fe, de Valencia, y con la clínica universitaria de Navarra.

El sí de Raphael

«Queríamos un padrino de honor que fuera de Jaén y nadie mejor que Raphael. Se lo propusimos y dijo que sí”. La aceptación del cantante linarense estuvo precedida del trabajo de campo que llevó a cabo su esposa, Natalia Figueroa, a quien la asociación agradece que le allanara el camino que desembocaba en el artista, quien el 18 de marzo de 2017 visitó la unidad de onco-hematología del hospital infantil de Jaén para conocer a sus ahijados. «Fue otro sueño cumplido», apostilla Marisol Escribano.