Juan José Gaforio, de la Universidad de Jaén, en el centro, junto al equipo que ha realizado el estudio
SALUD

Un estudio relaciona la ingestión de semillas con la prevención del cáncer de mama

Investigadores de la Universidad de Jaén descubren las propiedades terapéuticas de un compuesto

JaénActualizado:

La ingestión de determinadas semillas previene el cáncer de mama. Así lo revela un estudio realizado por la Universidad de Jaén, la Universidad de Navarra, el Instituto Carlos III y el Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra. Investigadores de estas cuatro instituciones han demostrado que ciertos compuestos, llamados lignanos, son potencialmente aliados de la mujer tras la menopausia por su función antioxidante, antitumoral y antiinflamatoria, sobre todo en el caso del tumor mamario. Además, han determinado qué alimentos aportan mayor cantidad y mejor absorción en el organismo.

En este sentido, las semillas de lino o el sésamo son una de las principales fuentes de lignanos. Estos compuestos de origen vegetal, pertenecientes al grupo de los polifenoles, han espoleado la curiosidad de la comunidad científica debido a su estructura química, análoga a la de los estrógenos humanos. Esta característica motiva que previsiblemente proporcionen un efecto protector en mujeres tras el climaterio.

En esta línea, los responsables del estudio participan actualmente en varios proyectos con el fin de confirmar si al seguir una determinada pauta dietética se consigue, realmente, disminuir el riesgo de sufrir ciertas enfermedades. Concretamente, en un artículo publicado en la revista Molecules los científicos relacionan el consumo de lignanos con la prevención de dolencias que suelen presentarse con mayor frecuencia en mujeres posmenopáusicas.

Así, los expertos han confirmado, tras el análisis de investigaciones desarrolladas en diferentes naciones en la última década, que el consumo de ciertas semillas como el lino o el sésamo y vegetales como el brócoli, ricos en lignanos, está relacionado con un descenso del cáncer de mama, esofágico y de colon, además de otras dolencias del sistema cardiovascular.

Los investigadores examinaron los efectos de la ingesta de lignanos en humanos tras analizar casos en los que se desarrollaba alguna de estas enfermedades cuando se suministraba una dieta rica en estos compuestos durante años. En los estudios, se demuestra que padecen menos cáncer de mama las mujeres que habían consumido este tipo de dietas en comparación con aquellas que no incorporaban lignanos. En concreto, se reducían hasta tres veces los casos de estos tumores.

Esta conclusión también se incluye como resultado de la colaboración del equipo de Jaén con el proyecto SUN, realizado en el departamento de medicina preventiva y salud pública de la Universidad de Navarra publicado recientemente en otro artículo de la revista British Journal of Nutrition. Este estudio hace un seguimiento médico desde 1999 de más de 20.000 personas en las que se evalúa su estado de salud, que correlacionan, entre otras cosas, con sus pautas de alimentación.

«La conclusión de este trabajo es que hay una asociación estadísticamente significativa entre la ingesta de polifenoles totales con la alimentación y el riesgo de desarrollar cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas. Lo que quiere decir que los polifenoles serían un factor protector», ha resaltado a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Jaén, José Juan Gaforio, coautor del artículo.

Los lignanos se incluyen en el grupo de micronutrientes que se encuentran en las plantas, implicados en la protección contra patógenos y la radiación ultravioleta. Los investigadores han analizado numerosos estudios realizados en diversos países y en diferentes tradiciones nutricionales, con el objetivo de determinar qué alimentos aportan una mayor cantidad de estos compuestos y su relación en la prevención de ciertas enfermedades.

Los trabajos, que han incluido diferentes tipos de dieta, han confirmado que en todos los continentes se introducen en la base de los productos que se consumen. Así, tanto en los países nórdicos como en los mediterráneos se ingieren a través de frutas, verduras y cereales integrales. Sin embargo, en estos últimos se establecen también como sustancias fundamentales las oleaginosas (entre las que se incluyen los aceites de oliva vírgenes) y las legumbres.

Por su parte, en la cocina india, el sésamo es un elemento típico y tanto las semillas como su aceite son ricos en estos compuestos. En Asia, se incluyen en ciertas hierbas medicinales, las bayas de enebro o el fruto del espino chino, parecido a la granada. Y aunque la base de la comida latinoamericana consiste en maíz, papas, maní y frijoles, también incorpora semillas de lino que representa una de las mejor fuente dietética de lignanos.

Por otro lado, en atención a sus propiedades biológicas que aportan su capacidad antiinflamatoria, antioxidante y antitumoral, los expertos han confirmado la manera en la que estos compuestos se asimilan en el organismo. Por ejemplo, «la sesamina, se absorbe rápidamente desde el intestino delgado y se vuelve detectable en la circulación en unas pocas horas después de la ingestión», ha añadido el investigador. De este modo, el consumo de alimentos ricos en lignanos sería una forma útil de reforzar la prevención de enfermedades crónicas y ciertos tipos de cánceres y dolencias cardiovasculares.

Otros alimentos con un alto contenido en estos polifenoles son las semillas de calabaza, el ajonjolí, el centeno, la soja, los frutos rojos, la linaza, los anacardos, el café, el té o el vino tinto. De esta manera, en cualquier país, estos compuestos forman parte de productos cotidianos y, por tanto, son fácilmente accesibles para poder incorporarlos a la dieta como precursores de la salud, según ha destacado los expertos.