Las noticias de corrupción de cualquier partido son capaces de inmunizar sus votantes más fieles, que desarrollan mecanismos de autodefensa ante el aluvión de mensajes negativos
Las noticias de corrupción de cualquier partido son capaces de inmunizar sus votantes más fieles, que desarrollan mecanismos de autodefensa ante el aluvión de mensajes negativos - ABC
Ciencia

El votante del PP repudia más las noticias del PSOE que al revés: así reacciona el cerebro ante la corrupción

Un estudio pionero en el que participa la Universidad de Granada confirma el sesgo cognitivo del electorado: impactan más las noticias negativas que las positivas, sobre todo si se refieren al partido contrario

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El consumo de noticias no es inocuo ni puede ser nunca objetivo. Su interpretación depende de información previa e influye directamente en el comportamiento futuro. El ámbito de la comunicación, pese a su determinación en la actualidad, cuenta con pocos estudios científicos que expliquen los comportamientos a nivel neurológico acarreados al consumo de información en el cerebro, sobre el que teóricamente ya se conocen algunos fenómenos.

Por ejemplo, que el individuo tiende a reforzar su opinión al decantarse por un medio en lugar de otro, un hecho acentuado automáticamente por los algoritmos de las redes sociales al que se suma el problema de la llamada «infoxicación».

Queda mucho por saber y el paradigma cambia constantemente. Ahora, una investigación pionera en España ha revelado que el cerebro de los votantes del PP repudia más las noticias del PSOE que al revés.

El estudio, publicado por la revista Political Psychollogy, ha sido elaborado por científicos de la Universidad de Granada junto con la Universidad a Distancia de Madrid y la Temple University de Estados Unidos. Para ello, han empleado resonancias magnéticas con el fin entender cómo simpatizantes del PSOE y el PP procesan mensajes sobre corrupción y, por otro lado, propuestas en materia social tanto de su propio partido como del contrario.

Los individuos fueron sometidos a noticias con mensajes negativos, positivos y neutros tanto del PP como del PSOE

Los investigadores han partido de la base de que las noticias sobre corrupción no responden a un patrón esperado por parte del electorado. De hecho, algunos estudios en el campo de la ciencia política apuntan al llamado sesgo partidista para explicar por qué los simpatizantes de un partido responden de forma más laxa cuando los mensajes de corrupción afectan a su partido, respecto a las noticias de otras formaciones opuestas; y en cambio otorgan también una mayor credibilidad a la información positiva referida a su propio partido.

Y todo ello teniendo en cuenta que el principal objetivo del cerebro es sobrevivir y que para el individuo es prioritario el sentido de pertenencia al grupo.

A partir de la hipótesis del sesgo partidista, avalada por extensa literatura científica, los investigadores han trabajado con simpatizantes muy cercanos al PSOE y PP, que mostraron una simpatía de 9 o 10 puntos en una escala de 1 a 10.

En concreto, los científicos escanearon el cerebro de una decena de simpatizantes del PSOE y otros diez del PP −las muestras son relativamente pequeñas− mientras que leían mensajes de corrupción y otros en positivo, y decidían cuánto penalizaban o apoyaban las prácticas referidas en los mismos, según ha informado en una nota el canal UGR Divulga.

Lo negativo impacta más

Los resultados del escaneo cerebral indican que los mensajes de corrupción ejercieron el mayor impacto en todos los participantes. Los efectos de las noticias positivas fueron menores. Esto se debe a que en estos procesos cognitivos se implican áreas del cerebro relacionadas con el riesgo, la decepción o el rechazo: los miedos.

Al comparar mensajes de prácticas de corrupción desarrolladas por el PSOE y el PP, se encontró que las noticias de corrupción referidas al PSOE activaron más fuertemente áreas cerebrales relacionadas con la penalización, riesgo y decepción, frente a aquellas noticias sobre el PP que fueron interpretadas por simpatizantes socialistas.

En general, el estudio revela que impactan más las noticias sobre corrupción que las positivas por el miedo que producen

En suma, el estudio revela que los simpatizantes de un partido muestran un mayor nivel de rechazo −sesgo− a nivel cognitivo hacia los mensajes referidos a partidos opuestos, ya sean positivos o negativos.

La investigación ha determinado, además, que importa prima más ese efecto que el apoyo a las prácticas positivas desarrolladas por el propio partido del individuo. Sin embargo, este sesgo afectó especialmente a los votantes del PP, que experimentaron a nivel cerebral mayor aversión, riesgo y ambigüedad hacia los mensajes del PSOE, fueran del tipo que fueran. ¿Acaso los cerebros de unos y otros son diferentes?

El contexto, la paja y la viga

Teodoro Luque Martín, uno de los investigadores de la UGR que ha elaborado este estudio, reconoce en declaraciones a ABC que la clave para explicar este resultado reside en el contexto y no en que los cerebros de los votantes de uno y otro partido sean significativamente distintos: «El estudio se hace en un momento en el que aparecen continuamente noticias de corrupción por los muchos casos que afectan al PP, entre 2017 y 2018, cuando aún gobernaba». «Esto es tan viejo como lo de la viga en el ojo propio y la paja en el ojo ajeno», señala Luque Martín, que apunta a la posibilidad de que se trate de «un mecanismo de autodefensa» del individuo.

«Esto es tan viejo como lo de la viga en el ojo propio y la paja en el ojo ajeno», apunta uno de los investigadores

Los investigadores señalan que estos resultados son clave para el diseño de campañas políticas, ya que corroboran a nivel cerebral la importancia de desarrollar campañas basadas en información de corrupción del partido opuesto, como están haciendo Podemos o Vox, más que incidir en las prácticas positivas del propio partido, y concluyen por primera vez que resulta crucial que partidos más socialdemócratas como el PSOE inviertan más esfuerzos que sus oponentes en asegurar las prácticas honestas en su seno y controlen las posibles noticias falsas, ya que todo su electorado puede verse profundamente afectado, incluso en mayor medida que los simpatizantes del PP.