El fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Luis Portero, asesinado por ETA
El fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Luis Portero, asesinado por ETA - IDEAL

GranadaLa Audiencia Nacional reabre el asesinato de Luis Portero por ETA para aclarar la autoría intelectual

La familia cree que fue la cúpula militar, con Txapote al frente, la que ordenó matar al fiscal jefe del TSJA en Granada

GranadaActualizado:

Aclarar el asesinato del Luis Portero a manos de ETA el 9 de octubre del año 2000. Es lo que pretenden sus familiares desde aquel día en el que Harriet Iragui Gurruchaga y Jon Igor Solanan Matarran ejecutaron al fiscal de un letal tiro en la nuca en el portal de su casa en Granada. Ambos fueron condenados en 2002 por el mismo tribunal de la Audiencia Nacional que en 2007 sentenció a uno de los autores intelectuales, Juan Antonio Olarra Guridi, como transmisor de la orden. Ahora, 19 años después, se mantiene la duda sobre quién mandó matar a Portero, y la Audiencia Nacional ha reabierto el caso para averiguarlo.

«Llevamos investigando desde el principio, siempre hemos querido cerrar el círculo de todos los autores que participaron en el asesinato y en eso hemos trabajado», cuenta a este periódico el hijo del fiscal jefe del TSJA, Daniel Portero. La querella que presentó la viuda Rosario de la Torre en nombre de la familia Portero el pasado año y a la que ha accedido ABC dio sus frutos en noviembre con la incoación de diligencias por parte del Juzgado de Instrucción 2 de la Audiencia Nacional, cuyas actuaciones van dirigidas a conocer si hubo más etarras implicados en el asesinato del fiscal, como apuntan las pruebas aportadas a la causa.

La familia Portero cree que Txapote fue el responsable último del atentado.
La familia Portero cree que Txapote fue el responsable último del atentado. - EFE

Las sospechas se ciernen sobre Francisco Javier García Gaztelu, alias Taxpote, instigador de la línea más sangrienta de ETA y jefe del aparato militar de la banda terrorista hasta su detención en 2001. Fue precisamente en el lustro previo a su arresto cuando la cúpula etarra actuó sin contemplaciones contra jueces y fiscales, acometiendo diversos asesinatos de personas vinculadas a la carrera judicial, entre los que se encuentra el de Luis Portero. A tenor de estos hechos, sus familiares consideran que existen «vinculaciones claras» con Txapote. No hay imputados, de momento.

Txapote y los demás

«Txapote era el que daba las órdenes», asevera Daniel Portero, que reconoce las dificultades de implicar a los autores intelectuales de éste y otros asesinatos de ETA: «Hay que demostrar claramente su vinculación con el atentado». Por ello, además de las coincidencias cronológicas, los familiares de Portero necesitan hallar una «orden expresa» que implique, no solo a Txapote, sino «a bastante más gente», como Ainhoa Múgica, así como a cualquier dirigente de la banda responsable de la decisión de actuar contra el colectivo de jueces y fiscales durante aquellos años.

Por ello, la querella de los Portero de basa en la documentación que le fue incautada a otro de los jefes de ETA, Mikel Antza, entre cuyos papeles apareció una recopilación de nombres de la esfera judicial. También en una base de datos que poseía el etarra Javier López Peña, conocido como Thierry, a quien se le requisó un archivo informático cuando fue detenido que consta en un sumario judicial. Y en él, entre cientos de nombres, aparece el de Luis Portero. O eso es lo que cree que su familia, que tiene constancia de este hecho.

Los Portero están a la espera de que los informes que ha encargado la Audiencia Nacional a la Policía Nacional y a la Guardia Civil ratifiquen esta sospecha para apuntalar su acusación y aclarar así la autoría, tanto material como intelectual, del asesinato del fiscal hasta sus últimas consecuencias. «El esfuerzo que llevamos en la familia es enorme, y no solo en la familia», comenta Daniel, que recuerda la pretensión de la Asociación de Víctimas del Terrorismo de arrojar luz sobre todos los atentados sin resolver que todavía existen.