Un ciclista pasa junto al cartel que anuncia las obras del Parque de Levante
Un ciclista pasa junto al cartel que anuncia las obras del Parque de Levante - Valerio Merino
Zonas verdes de Córdoba

Urbanismo reduce el parque de Levante de Córdoba a una dehesa urbana tras 12 años de espera

La actuación actual se centra en algo más de un tercio del proyecto inicial y eliminando dotaciones

CórdobaActualizado:

Doce años justos se cumplieron el pasado día 10 desde la colocación de la «primera piedra» del Parque de Levante por parte de la entonces alcaldesa de IU Rosa Aguilar, en un acto donde el que era primer teniente de alcalde, el ya desaparecido Andrés Ocaña, fue el encargado de colocar el cemento sobre la urna que guardaban los periódicos (en papel) de aquel día soleado de 2006.

Francisco Bellido, presidente de la Asociación de Vecinos Amanecer de Fátima, reconoce que desde 34 años atrás cuando se ideó este proyecto, «se han colocado ya tres piedras», pero lo innegable es que desde aquel primer proyecto que cobró forma de «megaparque», de 334.704,30 metros cuadrados y con un presupuesto de diez millones de euros para convertirse en el principal pulmón de la ciudad, hasta la actualidad no sólo no hay nada hecho de lo que se pensó, sino que la idea actual es muchísimo más modesta.

Bien es verdad que desde hace ya más de un mes se está trabajando en la colocación de las tuberías de riego de lo que ocupará el cuerpo central del parque, en un proyecto que incluye tres fases y que está presupuestado, en principio, en un millón de euros. Pero la idea de una «dehesa urbana», que es lo que se pretende hacer allí, no se parece en nada a las instalaciones iniciales de lo que iba a ser un proyecto mixto periurbano y urbano, que incluía huertos de placas solares y huertos ecológicos, kioscos, terrazas, un auditorio para cien personas, aparcamientos, zonas lúdicas, área de peroles, un restaurante que irá ubicada al norte, en la zona de peroles de Molinos Ciegos y tres praderas naturales cuyo vallado perimetral se iba a realizar con la tierra de las obras de la glorieta de Chinales.

Entre las instalaciones deportivas pensadas había diversas pistas dos piscinas y dos campos de fútbol. Y una de las cuestiones más llamativas eran las dos pasarelas de más de 300 metros de longitud que pensaban atravesar la N-432 con la idea de conectar todo este espacio con lo que iba a ser la futura zona residencial de Ciudad de Levante que iba a ejecutar Prasa para 4.671 viviendas y que finalmente se quedó en simple agua de borrajas.

Poco parecido con el original

De aquello únicamente permanece el hecho de que habrá vegetación, pero poco más. Por lo pronto, la idea actual se va a ejecutar en varias fases, que, a su vez, tienen sus correspondientes subfases. Por ahora se va a actuar únicamente en el cuerpo central del parque, en un gran espacio delimitado por el ferrocarril al norte, la variante CO-31 al este, la Vereda de la Alcaidía al sur y el propio barrio de Fátima al oeste.

Allí se va a levantar una gran dehesa urbana «multiespecífica» con unos 700 árboles de entre varias especies diferentes: pinos, encinas, almeces y algarrobos, así como vegetación de humedal, como álamos y juncos, y también un sistema lineal ripario junto al arroyo, que incluye también fresnos y sauces.

Según el proyecto elaborado por Urbanismo, la idea es una «huida» de la jardinería urbana con especies exógenas y una tendencia a «naturalizar los espacios urbanos», racionalizando los recursos, de tal modo que «el paisaje natural del entorno invada el ámbito del parque y se extienda como tentáculos naturalizados o recorridos de sombra hasta el interior del barrio de Fátima». Traducido: poner bonito el campo.

Tanto Francisco Bellido como el presidente del Consejo del Movimiento Ciudadano, Juan Andrés de Gracia, han advertido de antemano que nadie ha renunciado al resto de equipamientos que tendrán que llegar en fases sucesivas, especialmente los deportivos y de ocio, para los que ya se han mantenido reuniones con el Instituto Municipal de Deportes y la Gerencia.

Una de las grandes diferencias es que ahora no pasarán vehículos por el interior del parque. Existe una vereda interna con aparcamientos a ambos lados del parque (para vehículos oficiales) y un área recreativa justo en el centro. Además, a la izquierda de ese espacio hay una gran bolsa de terreno concebida para huertos urbanos ecológicos, numerosos senderos en su interior en forma de red de araña, zonas elevadas a modo de miradores y un total de 13 accesos peatonales a lo largo de todo el perímetro del parque, de los que cinco son también para el tráfico rodado.

En cuanto a presupuestos, la instalación de la red de riego se ha calculado en 329.828 euros. La segunda subfase, instalación de red de riego y plantación de árboles son otros 302.000 euros.

Faltaría la fase más física de la iniciativa, la de ejecución de caminos y adecuación de los accesos, por valor de 368.000 euros. Juan Andrés de Gracia, avanzó, no obstante, que esta última fase del primer cuerpo de parque quizá requiera de 1,2 millones de euros, que bien podrían salir de los fondos Edusi.