El Guadalquivir a su paso por Córdoba
El Guadalquivir a su paso por Córdoba - MIGUEL ÁNGEL
COMUNICACIONES

¿Pudo ser navegable el río desde Córdoba a Sevilla en el siglo XVI?

Varios proyectos, algunos muy ambiciosos, intentaron sin éxito recuperarla desde el siglo XVI

CÓRDOBAActualizado:

Si se sacan algunas frases de su contexto, podría ser el discurso actual de cualquier político que pide una infraestructura que va a traer desarrollo, comercio y riqueza a su ciudad. «Vosotros, pues, muy magníficos señores, abrid las puertas al poderío, a la grandeza, a la prosperidad de vuestra tierra, que con estas mis voces llaman». Se podría hablar del AVE, de una autovía que es necesaria o de la construcción de un palacio de congresos, pero estas palabras se pronunciaron ante lo que se llamaba Cabildo Municipal hace casi cinco siglos, y perseguían algo que tenía que ver también con las comunicaciones. Su autor quería que el río Guadalquivir fuese navegable por Córdoba, como lo había sido siempre hasta apenas un siglo y medio antes.

Tanto los romanos como los árabes habían navegado el río en Córdoba y más arriba, puesto que la que se hacía por agua era la vía más rápida para el transporte de mercancías. Y por allí bajaban metales y aceite, de forma que Córdoba era un puerto importante. Se han encontrado sus restos junto al Alcázar y la navegación hasta Córdoba era constante en la época árabe, aunque con las dificultades de un cauce menor que el que había en Sevilla. Hasta el siglo XIV hubo barcos por el río.

Manuel Peña Díaz explica que el proyecto nunca se hizo, aunque retomó poco después, en el siglo XVII, ya con Felipe IV. La Corona ya notaba la crisis económica del siglo XVII y se inhibió para dejarle el proyecto a las élites de Córdoba, tanto políticas como financieras. Y éstas, recuerda el profesor, no pusieron mucho entusiasmo. El río, como se sabía, estaba entorpecido por los molinos, y los aristócratas y señores que los explotaban no estaban nada dispuestos a retirarlos para que hubiese la anchura suficiente que permitiese la navegación.

El geógrafo Pascual Madoz relata cómo el conde-duque de Olivares, valido del rey, envió peritos, e incluso se hicieron pruebas, «que tantearon las dificultades», pero el proyecto no siguió adelante. Era el año 1628. Con Carlos IV, ya bien avanzado el siglo XVIII, hubo de nuevos proyectos, según este estudioso, e incluso bajaron barcas cargadas con madera de pino de Segura desde el curso alto del Guadalquivir, en Jaén. La única época reciente en que el Guadalquivir fue navegable fue entre 1810 y 1813, en la época del reinado de José Bonaparte. El proyecto más avanzado fue ya en el siglo XX y lo ideó la empresa Mengemor en 1904. Consistía en once presas escalonadas desde Palma del Río hasta Córdoba, que permitirían, con el agua embalsada, dar un mayor calado y por lo tanto la llegada de barcos de mayor tamaño.