Carmen González e Isabel Ambrosio, en el último comité provincial del PSOE
Carmen González e Isabel Ambrosio, en el último comité provincial del PSOE - Álvaro Carmona
Desde mi rincón

Penumbras en Córdoba

Resulta vergonzoso que las listas a una institución tan relevante como el Ayuntamiento estén formadas solo por militantes

CórdobaActualizado:

Dice la RAE que altruismo es la «diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio». No creo que cueste mucho convencer a los lectores de que actualmente en política las personas altruistas pueden contarse con los dedos de la mano. Lo estamos viendo ahora cuando los partidos conforman las listas electorales. La lucha interna por estar en ellas y en puestos que garanticen coger poltrona, es señal de que para los militantes lo principal es su interés. Servir a los demás es algo muy secundario. El juego de la política ha quedado reservado para los partidos. A los ciudadanos se nos da todo mascadito y casi digerido. Eso origina una pérdida de ilusión en el voto. Somos conscientes de que votemos la lista que votemos, sus componentes van a estar al servicio del partido antes que a nuestro interés. Hemos quedado relegados a votar entre varias listas hechas a gusto de las cúpulas de los partidos y a pagar los impresionantes gastos de la fiesta de la democracia. No alcanzo a comprender que la candidata a presidir un Ayuntamiento como el de Córdoba no exigiese previamente libertad absoluta para designar al equipo que bajo su mandato y dirección debe administrar nuestro patrimonio los próximos años. Ni puedo comprender que esos nombramientos tengan la limitación de estar formados en su mayoría por militantes del partido. La sociedad española es muy grande y muy compleja para que las listas estén conformadas por quienes no tienen otro mérito que haber pasado toda su vida a la sombra y teta del partido. A mí personalmente me resulta todo eso incomprensible y vergonzoso.

En el caso de Córdob a, no me parece lógico aceptar la responsabilidad de una candidatura sin tener libertad para conformar el equipo con el que trabajar. Recordemos el ejemplo del juez Marchena renunciando a presidir el Poder Judicial al conocer la existencia de un acuerdo con el que pensaban poder influir en su independencia. Personas así necesitamos en la política. Políticos capaces de responder ante los ciudadanos.

A lo largo de la semana pasada se ha hablado mucho en Córdoba sobre la penumbra de nuestras calles y plazas. Las explicaciones que se han dado causan sonrojo. Las redes sociales se han hecho eco de la diferencia entre calle Larios de Málaga y Cruz Conde en Córdoba. Penoso agravio comparativo. Parece que nuestros actuales responsables políticos gustan de la oscuridad. Algo buscarán con ella. Los especialistas dicen que quienes sueñan con la oscuridad son personas que tienen pocas esperanzas o expectativas de alcanzar las metas u objetivos que tienen en el horizonte. Mirándolo así, puede que no sea tan malo soportar por un tiempo penumbra en nuestras calles, si eso va a representar que de una puñetera vez brillará la luz en Córdoba y el sentido común en nuestro Ayuntamiento.