Pintadas en el homenaje a Juan de Mesa
Pintadas en el homenaje a Juan de Mesa - ABC
PATRIMONIO

El homenaje a Juan de Mesa en Córdoba, víctima del vandalismo

El escultor José Manuel Belmonte denuncia la inacción del Ayuntamiento sobre su propio patrimonio

CÓRDOBAActualizado:

La lacra del vandalismo no para de cebarse con el patrimonio cordobés de ayer y de hoy. Los autores de los destrozos no hacen distinción en cuanto a tamaño, contenido o autoría, pero en concreto hay un autor cordobés que está tristemente acostumbrado a ver malogradas las obras que realiza para la ciudad: el busto del sacerdote Antonio Gómez Aguilar aparece a menudo manchado de pintura, la mujer « Regadora» de la Puerta del Rincón también ha tenido que ser reparada en alguna ocasión y el homenaje a Juan de Mesa, junto a la iglesia de San Pedro, acumula varias pintadas.

«En realidad no te acosumbras nunca, porque a nadie le gusta ver que maltratan a un hijo suyo», explica el escultor José Manuel Belmonte, que lamenta la falta de control y mantenimiento del Ayuntamiento de Córdoba con respecto a elementos patrimoniales que son pasto del vandalismo. Precisamente por eso, su reivindicación de establecer un servicio estable que se haga cargo de la limpieza del patrimonio artístico urbano de la ciudad viene de lejos. En el caso del Juan de Mesa, las pintadas de la escultura no han sido hechas de una sola vez sino que se vienen acumulando desde hace tiempo sin que el Ayuntamiento de Córdoba tome medidas. Además, Belmonte apunta que el foco que se colocó para alumbrar el monumento ha sido tapado por un árbol, por lo que la pieza queda a oscuras cuando cae la noche. Más facilidades para los vándalos.

El propio Belmonte ha pedido explicaciones al Consistorio sin que por el momento haya habido movimientos. Recuerda que el monumento se sufragó con dinero público y fue inaugurado por la exalcaldesa Rosa Aguilar, por lo que no cabe duda de que la escultura es patrimonio municipal y es el Ayuntamiento el que debe responder por ella. Belmonte señala que el problema principal es la falta de civismo y las carencias de carácter cultural. Irónicamente, explica, el escultor Juan de Mesa, cordobés de nacimiento, tiene otra escultura en Sevilla que sí es respetada por los vecinos de la localidad, algo que no sucede en su ciudad natal.