Cultivos agrarios en Hornachuelos
Cultivos agrarios en Hornachuelos - ABC
La trilla

«Consciencia y conciencia alimentaria», por Juan Quintana

Según el informe del EAE Business School, en 2018 en España el 40 por ciento del consumo en cadenas de distribución se hizo en marcas blancas

CórdobaActualizado:

Hace varias décadas la relación entre el productor agrario y el comercio era mucho más cercana que la actual. La venta de proximidad y la menor capacidad de alargar la vida comercial de los alimentos permitía a los agricultores y ganaderos vender a precios razonables. En la actualidad, con la consolidación del modelo de gran distribución, la distancia es mucho mayor.

Un asunto que afecta al sector agrario y alimentario es la competencia entre marcas blancas o de distribución, y las de fabricante, si bien es cierto que en este ámbito la batalla comercial se produce entre la distribución y parte de la industria.

Lo que sucede es que la marca blanca gira en torno al precio bajo, lo que también puede banalizar muchos productos y presionar a la baja a los precios en origen. La única manera de que este modelo, cada vez más consolidado, no perjudique al productor, es que haya contratos homologados que garanticen que el priorizar los intereses del consumidor no suponga un castigo drástico al sector primario.

De acuerdo con el último informe del EAE Business School, en 2018 en España el 40 por ciento del consumo en cadenas de distribución se hizo en marcas blancas, algo más del 36 por ciento en valor. Esto sitúa a España solo por detrás de Reino Unido.

Otro dato sobre el que la administración pública debería ejercer mayor control, es el desperdicio alimentario. De acuerdo con la información del Panel de Cuantificación del Desperdicio Alimentario en los Hogares, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los hogares españoles aumentaron en casi el 9 por ciento el desperdicio alimentario, lo que supuso que se tiraron durante 2018 un total de 1.339 millones de kilos de alimentos y bebidas.

Cada vez desperdiciamos más. Quizás sea el incremento de las temperaturas o que los alimentos han perdido valor para el consumidor. En todo caso, un problema de conciencia sobre el que queda mucho camino por andar.