Cuadro del montillano José Garnelo que muestra a Colón al llegar a América
Cuadro del montillano José Garnelo que muestra a Colón al llegar a América - ABC
HISTORIA

Las aventuras de las biografías cordobesas de Cristóbal Colón

Hernando Colón y Fernán Pérez de Oliva escribieron los primeros relatos del descubrimiento

CÓRDOBAActualizado:

Córdoba es ciudad colombina por múltiples motivos. El fundamental, porque en ella vivió Cristóbal Colón, pero también porque durante su estancia conoció a Beatriz Enríquez, con la que tuvo a su segundo hijo, Hernando. A lo que se puede añadir otro hecho colombino: que en Córdoba convenció el Almirante a algún pasajero del primer viaje. Todas esas historias son conocidas pero mucho menos se habla sin embargo de otro hecho ligado a Córdoba: que también dos cordobeses fueron quienes escribieron sus primeras biografías. Uno de ellos, el propio Hernando Colón; el otro, Fernán Pérez de Oliva. Amigos entre sí, no llegarían a ver en vida publicados sus relatos, ni a saber tampoco de los enigmas que acabarían por rodearlos.

Hernando Colón había nacido en Córdoba en 1488. De adolescente, se embarcó Hernando con su padre en el cuarto viaje a América y de esas experiencias sacó material para escribir, ya en la madurez, en torno a 1538, lo que hoy se conoce como la «Historia del Almirante». El historiador Antonio Romeu de Armas, catedrático de la Complutense fallecido en 2006, se ocupó de esta obra. Explica el profesor que, muerto Hernando, fue su sobrino Luis Colón, primer Duque de Veragua, quien promovió la publicación. Dividida en dos partes, narra primero con inexactitudes la biografía de Cristóbal Colón y luego relata con buen pulso sus cuatro viajes. La obra se publicó en Italia en 1571 y no llegó a traducirse en España hasta el XVII.

El libro de Hernando Colón genera dudas por la diferencia de calidad entre la primera y la segunda parte

Cuenta Romeu de Armas que el primer Duque de Veragua nunca anduvo bien de dinero y a esa pertinaz «tiesura» le achaca una sospecha: que el libro que conocemos como obra de Hernando no lo sea así en su totalidad. Es decir, que la primera parte biográfica sea ajena al autor, y encargada por Luis Colón a algún «negro» para dar lustre al pasado familiar y lograr fondos, y la segunda sí sea obra directa del hijo del descubridor. Muchos son los datos que aporta, pero se resumen en dos: que es dudoso que Hernando cometiese tantos errores sobre su padre y que no es menos impensable que un libro pueda tener una primera parte tan pobre y una segunda tan brillante.

No menos curiosa es la historia del libro colombino que escribió Fernán Pérez de Oliva. Nacido también en Córdoba a finales del XV, murió antes de cumplir los 40. Ocupó pese a ello el Rectorado de la Universidad de Salamanca. Su obra quedó inédita a su muerte, pero su sobrino Ambrosio de Morales, cordobés ilustre, se responsabilizó de editarla a finales del XVI.

Portada de una obra de Fernán Pérez de Oliva
Portada de una obra de Fernán Pérez de Oliva - ABC

El profesor de la Universidad de Córdoba Pedro Ruiz se ha ocupado de este asunto y en especial de dos textos que escribió Pérez de Oliva y que su sobrino manejó, pero nunca publicó. Uno de ellos dedicado a Cristóbal Colón y el segundo a Hernán Cortes y que no aparecieron en la escena internacional, cada uno por un lado, hasta el siglo XX. Tal es la confusión que incluso en el perfil de la Wikipedia de Pérez de Oliva se dice hoy que el libro que éste le dedicó a Cristóbal Colón está aún inédito, perdido.

Biblioteca Colombina en Sevilla, con un retrato de Hernando Colón
Biblioteca Colombina en Sevilla, con un retrato de Hernando Colón - JUAN FLORES

Se apunta incluso con sorna a la posibilidad de que el «pobre» Hernando Colón plagiase para su «Historia del Almirante» a Pérez de Oliva. Tal acusación fue común en realidad durante décadas y se debe a que en el registro de la Biblioteca Colombina existía una entrada del libro de Fernán. El ejemplar en sí nunca se encontró entre los fondos del hijo del almirante y de ahí los rumores.

El propio Pedro Ruiz ha defendido varios hechos. El primero, que Fernán Pérez de Oliva escribió con sentido unitario sus textos sobre Colón y Hernán Cortés. El segundo, que existieron dos originales de cada parte y dos copias. Las originales en la Biblioteca Colombina (la de Colón) y en la de El Escorial (la de Hernán Cortés) y las copias desaparecidas durante siglos. La solución a este embrollo, complejo de entender, ocurrió en el siglo XX con varios hechos encadenados. Primero, la publicación en 1927 por parte del editor William Atkinson de la obra sobre Hernán Cortés que había estado traspapelada en El Escorial durante siglos.

Más tarde, la aparición en una subasta de Sotheby’s, en mayo de 1928, de las dos copias, que nunca llegaron a subastarse pero una de las cuales (precisamente la de Colón) llegó a manos del hispanista cubano José Juan Arrom, que la publicó en edición crítica, en Bogotá, en 1965. Ambas juntas las publicó unitariamente Pedro Ruiz en la Universidad de Córdoba en los años 90. La historia, pese a sus vericuetos, demuestra en cualquier caso que Córdoba no tuvo un biógrafo del Almirante sino dos: Hernando Colón y Pérez de Oliva.