Pacientes en el hospital Reina Sofía de Córdoba durante una jornada de huelga
Pacientes en el hospital Reina Sofía de Córdoba durante una jornada de huelga - Rafael Carmona
Huelga en la Sanidad

Así es la Atención Primaria en Córdoba: Triple de pacientes y horas extras sin pagar

Los facultativos relatan la situación que viven por los recortes de la Junta de Andalucía

CórdobaActualizado:

Más de mil médicos empleados por el Servicio Andaluz de Salud ( SAS) en la provincia de Córdoba están llamados a una huelga de 24 horas a partir del próximo 27 de noviembre. ¿Por qué se quejan? Sus demandas tienen que ver con la necesidad perentoria del refuerzo de las plantillas y con mejoras generales en las condiciones en las que realizan su cometido laboral, y que van desde la construcción de nuevos centros de salud a una coordinación más eficiente de los recursos humanos y materiales de los que dispone la Consejería de Salud en el primer nivel asistencial. En recintos sanitarios de la capital o en consultorios de zonas poco pobladas del norte de la provincia, entre otros emplazamientos, algunos de los médicos que tienen decidido participar en la protesta de finales de este mes relatan su día a día para ABC.

«¿Quién se cree que se puede atender a un paciente como se merece si a veces tenemos menos de cinco minutos para verlos?». La pregunta se la hace un facultativo de Atención Primaria con destino desde hace varios lustros en el Centro de Salud de Colón, que registra estos días una afluencia creciente por la bajada de las temperaturas y, con ello, la aparición de las patologías que lleva asociadas, sobre todo la gripe. «A los enfermos les dan citas cada cinco minutos de un modo sistemático, pero la cosa no queda ahí, porque a veces nos meten lo que se denomina un bis, o lo que es lo mismo, una persona entre cita y cita: así que el tiempo del que disponemos para verlos es de dos minutos y medio», resume el profesional con amargura.

Hasta después de las tres

Las consecuencias de este atropellamiento de personas que quieren que les atienda el médico es evidente. Un doctor con plaza en Lucano dice amargado: «A veces hacemos muchas más funciones que la de profesionales sanitarios. Porque la gente se pone nerviosa. Está en la sala de espera y como ve que pasa el tiempo y la cosa lleva un retraso de una hora o más, pues se pone a tocar en la puerta, con lo cual el paciente que estás tratando en ese momento se pone nervioso y nosotros más tensos aún. Me ha tocado salir afuera de la consulta a tranquilizar los ánimos y a pedir paciencia...», añade el trabajador. «Por no hablar de que esta saturación te impide acabar con la tarea a las tres de la tarde, como dice tu horario: te quedas por el amor al arte, por respeto a las personas que llevan allí buena parte de la mañana... Y nadie te paga las horas extras», agrega.

En Arroyo del Moro se multiplica. «Aquí hay consultas que asumen en doble o el triple de pacientes del que les corresponde: un compañero se pone enfermo y no se le suple, así que eres tú el que tiene que asumir sus pacientes», añade para referirse lo que en la jerga sanitaria se conoce como acúmulo.

Para Pediataría no hay médicos suficientes y algunos hasta tienen que atender a otro tipo de pacientes

Y el talón de Aquiles de la red asistencial de Atención Primaria es la pediatría. «No somos suficientes», se queja un profesional especializado en la población menor en declaraciones a ABC. «Se dan situaciones indeseables, como que los médicos de familia tenemos que atender a población infantil, e incluso algunos hemos de compatibilizar todo esa labor con guardias de medicina general porque no hay sustitutos. ¿El resultado? Que hacemos el doble de trabajo por el mismo precio», declara esta persona con plaza en una localidad de la provincia que no quiere desvelar. «Todo esto se agrava en verano, cuando hay menos efectivos, y cuando la Junta de Andalucía ha decidido suprimir consultas de pre-pediatría, como las del niño sano o la de alimentación o cuidados. Y todo porque no había profesionales disponibles», insiste.

En el calvario de algunos médicos en las zonas rurales pasa desplazamientos a pequeñas poblaciones aisladas. «Imagínate que hay un paciente en Ojuelos Alto, en el Guadiato: te da algo en la carretera solitaria y estrecha y para ir allí tienes que dejar sola la consulta: cuando vuelves tienes más trabajo del que dejaste», se extiende este doctor. «Otros compañeros que sufren lo suyo son médicos de dispositivos de apoyo, que no tienen sitio fijo de trabajo sino que van a cubrir servicios volantes por toda la provincia: no disponen ni de calendario fijo de trabajo y pueden empezar a trabar en una aldea de Cabra por la mañana y acabar la jornada en Puente Genil o en una pedanía de Lucena».